Les vemos por la tele. En alguna ocasión, quien tenga suerte de poder hacerlo, en directo en una pista de tenis. Les vemos ganar, celebrar, luchar, lamentarse, llorar. Para muchos, son auténticos ídolos. Gente a la que seguir y adorar. Otros, también, despiertan ciertos sentimientos de rechazo. Hay de todo. Pero lo que muchas veces olvidamos es que detrás de ese traje de tenista, detrás de esa raqueta, hay una persona. Con su historia. Como tú y como yo. Con algo que contar que merece la pena conocer. La magnífica cuenta 'Behind the racquet', suele contarnos lo que hay detrás de lo que no vemos. La última historia que revelaron fue la de Tennys Sandgren, que contó algo que seguro servirá de inspiración para muchos.
"Mi padre murió en octubre de 2011. Era profesional de tenis por poco más de tres meses, en esa fecha. Recibí una de las peores llamadas de teléfono que uno podría recibir jamás. Estaba jugando un Future 10K en Texas, cuando entré en la casa en la que me iba a quedar durante toda la semana. Eran las 8 o las 9 de la noche cuando mi madre llamó. Creo que una parte de mí todavía se encuentra en aquella habitación.
Recuerdo una conversación con mi padre. Cuatro o cinco meses antes de que muriera. Estábamos fuera de nuestra casa, en una tarde de verano, bebiendo una cerveza y mirando a las estrellas. Me senté con él y estuvimos en silencio. Después de unos momentos, dijo en alto: '¿Es esto todo lo que hay?'. Tenía 20 años por aquél entonces y no tenía las facultades necesarias para responderle en ese momento.
Él era un hombre experimentado. El que más trabajaba de todos los que he conocido en mi vida. Apoyó la carrera tenística de dos niños. No tenía ni idea de qué responder a esa pregunta cuando un hombre de su talla no sabía la respuesta. Fue algo que se quedó dentro de mí. Cuando jugaba Futures y Challengers, esa pregunta resonaba dentro de mí de una forma derrotista, pensando si de verdad esto era todo lo que había. No era la mejor forma de encararlo, pero así es cómo se me quedó.
Cuando empecé a hacerlo mejor, comencé a ver eso más como un desafío que como otra forma. Si cuido bien todo lo que tengo, ¿cómo de bueno puedo llegar a ser? Yendo a través de los obstáculos de los Challengers, con pocas esperanzas, semana a semana, pensaba sobre eso a menudo. Cuando tengo un buen resultado, como en Auckland, pienso que respondo a esa pregunta por mi padre, con cada paso positivo que tomo. Él fue tenista, jugando Satellites, pero nunca hubiera creído que yo haría cuartos de final en el Open de Australia.
La idea de que su lucha y su viaje como persona es algo que yo puedo aprovechar es algo que nunca malgastaré. Él trabajó muy duro para darnos oportunidades y todo lo que yo estoy intentando hacer es cumplir, de alguna forma, algunos de los sueños que mi padre tenía por nosotros".

