Ávidos de nuevas estrellas emergentes. Así están todos los aficionados españoles al mundo del tenis, tan mal acostumbrados desde hace ya decenios a contar con tenistas referentes a nivel mundial. El título de Wimbledon Junior 2017 que cosechó Alejandro Davidovich, le situó en el foco mediático, y el hombre afincado en Málaga parece haber dado un salto mucho más grande en su progresión y madurez como persona y tenista, que en el ranking. Y es que no hay mejor manera de labrarse un futuro que con cimiento sólidos que supongan una base fiable. Davidovich trabaja con tesón y humildad a las órdenes de su entrenador Jorge Aguirre, y en una interesante charla con Diario Sur, el actual 231 del mundo repasa sus sensaciones esta temporada.
"Empecé el año algo irregular, pero los resultados comenzaron a llegar a partir de septiembre", afirma un hombre que merced a su final en el Challenger de Szcezin, ganó mucho en confianza y consiguió los puntos necesarios para asegurarse su presencia en la fase previa del Open de Australia 2019. "La semana en Polonia fue magnífica. Jugué a un nivel muy alto llegando desde la previa. Sé que siempre hay rachas negativas, y es importante superarlas", afirma un hombre que está trabajando con un psicólogo, a sabiendas de la importancia que tiene controlar las emociones en el tenis actual.
Tanto es así, que al ser cuestionado sobre qué es lo que ha aprendido de su primer año en el circuito profesional, Davidovich lo tiene claro. "Lo importante es que tener concentración y paciencia. Los 20 segundos que hay entre punto y punto son vitales, y no puedes estar pensando en la bola que acabas de fallar". Cuestionado sobre los objetivos que se ha marcado de cara a 2019, el español elude marcarse metas estancas y reconoce la gran dificultad que tiene acceder al top-100, no solo por la notable igualdad imperante, sino también por la remodelación que ha emprendido la ITF en el organigrama el tenis mundial.
"Los Futures no sumarán y las previas de los Challengers van a tener pocos jugadores. Se compensará la puntuación de los ATP 250 con la de los Challengers así que va a ser muy difícil entrar ahí. Quiero ir torneo a torneo. Ahora tengo la cabeza en la fase previa de Melbourne, no quiero que el ranking se convierta en una obsesión. Soy consciente de que no defiendo muchos puntos en el inicio de año así que tengo una buena oportunidad para ganar posiciones". Davidovich está contando con grandes apoyos, y está rodeado por un completo equipo de trabajo. "Al entrar en el circuito ATP comienzas a conocer gente y todo es más sencillo. Tengo entrenador, preparador físico, fisioterapeuta, psicólogo y una clínica que me atiende cuando tengo problemas. Este año me gustaría que mi preparador físico me acompañara a todos los torneos", desvela uno de los miembros de la NextGen.
Y es que el español ha terminado el 28º en la Race To Milan, y en 2019 podría postularse como candidato para obtener una plaza en las NextGen Finals. "Es uno de los objetivos del año". La competencia será feroz, pero Alejandro Davidovich ha demostrado tener sobrado potencial para progresar de manera meteórica en el ranking ATP. Un joven valor que quiere labrarse una carrera exitosa a largo plazo, y que no ha de tener prisa por cumplir con las expectativas suscitadas.

