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Nishikori se llena de bandejas

Tras perder su octava final consecutiva en el circuito ATP, la gente se pregunta dónde quedó la determinación del japonés. ¿Volveremos a verle en el top10?

No es muy normal ver a un jugador de la talla de Kei Nishikori sufrir tal maldición en las finales. Hasta ocho de manera consecutiva en el máximo nivel se le han escapado al japonés desde que ganara, en Memphis 2016, su último trofeo ATP. Un bagaje que actualmente es el más amplio del vestuario masculino, superando las seis que acumula el canadiense Milos Raonic o el chipriota Marcos Baghdatis. ¿Mala suerte o algo más? Vamos a repasarlas y al final del artículo comentamos.

2016: Como ya hemos comentado, Memphis 2016 supuso el undécimo y último título hasta el momento del jugador de Shimane, allí donde frenó a un Taylor Fritz en su semana de moda. Pero no hubo que esperar mucho tiempo para que esta maldición diera comienza. Ese mismo año, Nishikori cedería las cuatro finales que disputaría hasta final de curso. Primero en Miami, donde Djokovic volvería a vestirse de su mayor enemigo; semanas después sería Nadal el que hombre que impediría su triplete en Barcelona; ya en pleno verano, de nuevo Novak le privaría en Toronto de levantar su primer Masters 1000; mientras que en Basilea sería Marin Cilic el hombre que le diera una lección bajo techo. Cuatro finales perdidas en siete meses, una más que todas las que había perdido a esas alturas en toda su carrera.

2017: Obviamente, el sabor de boca de 2016 se había quedado un poco agrio, como si toda esa regularidad no hubiese tenido premio. Pero claro, viendo el nivel de los rivales, se puede llegar a entender. En 2017 las cosas no fueron mucho mejor, con solamente dos oportunidades de poner fin a esta racha. Nishikori empezó el año muy fuerte, con dos finales en tres torneos. Ambas las perdería, pero mucho peor sería decir adiós al calendario por una lesión de muñeca en pleno verano. Grigor Dimitrov fue su verdugo en Brisbane y Alexandr Dolgopolov le pagaría con su medicina en Buenos Aires. Poco más que destacar en un año en el que el japonés sufrió el receso más importante de su trayectoria en el circuito.

2018: Tras seis meses en fuera de juego por lesión, el tenista asiático no se veía con la confianza necesaria para partir desde la misma línea de salida que el resto en la presente temporada, así que decidió irse a jugar Challengers. En el primero cayó en primera ronda y en el segundo (Dallas) salió campeón. ¡Nishikori ganando una final! Sí, pero no a nivel ATP. Pudo desquitarse en Montecarlo en una semana de confirmación y esperanza, pero el Rey Nadal dijo que mejor levantar su undécimo entorchado. Por último, hace apenas unas horas, Daniil Medvedev era el hombre designado para boicotear su fiesta en casa, en Tokyo. Una semana perfecta que se vio truncada en un último partido plagado de errores y nervios. Ocho finales ATP perdidas de manera consecutiva, increíble.

“Qué mala pinta tiene Nishikori, parece que ya no volverá a ser el de antes”, se pudo leer en Twitter de algún iluminado. Hombre, está claro que a nadie le gusta ir por el mundo perdiendo finales y acumulando récords negativos pero, ¿cuántos jugadores esta temporada han disputado una final de Masters 1000 y otra de ATP 500? Federer, Del Potro, Zverev, Nadal, Djokovic y Tsitsipas. Este último, el único que todavía no inauguró su palmarés. No es mal dato el estar rodeado de todos estos nombres, de hecho, no es mal dato para un hombre que arrancó el año colgando del top25 y hoy ya está número 12. Hay trabajo, evolución y hay oportunidades. ¿Volverá el mejor Nishikori? Yo no tengo ninguna duda. Apuesten por él.