Samantha Stosur, la primera víctima de Naomi Osaka

La australiana recuerda el partido que la enfrentó en 2014 a la japonesa. Aquel duelo que terminó con la primera victoria oficial WTA de Osaka.

Fernando Murciego | 23 Sep 2018 | 15.15
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Desde el pasado 9 de septiembre de 2018 no queda un solo aficionado al tenis en este planeta que no conozca a Naomi Osaka. La japonesa se alzaba en Nueva York con el primer Grand Slam de su carrera y rompía así los límites de cualquier expectativa. Pero en el vestuario femenino hace tiempo que el nombre de Naomi Osaka estaba ya apuntado en letras rojas. Sobre todo, si hablamos de las mujeres que les ha tocado sufrirla. ¿Se imaginan recordar cuándo y ante quien fue su primera victoria oficial? En Tennismash lo han hecho y nos han traído su historia.

Rápidamente, olvidemos el US Open 2018 y rebobinemos cuatro temporadas, hasta Stanford 2014. Allí una joven japonesa de tan solo 16 años superaba la fase previa y accedía, por primera vez en su carrera, a un cuadro oficial WTA. Se llamaba Naomi Osaka, estaba dentro de las 400 mejores del mundo y no tuvo nada de suerte en el sorteo. O eso pensó ella. En primera ronda, la que por entonces marchaba como número 19 del mundo y ex campeona de Grand Slam, Samantha Stosur.

“Estaba en un momento complicado para mí, con líos de entrenadores, pero no se puede negar el talento que tenía esa chica”, recuerda la australiana sobre aquel partido que terminó perdiendo por 4-6, 7-6 y 7-5. “Recuerdo salir a la pista y pensar que tenía todo controlado, aunque no estaba a mi mejor nivel. Ella ya tenía un gran tenis, un gran servicio y una timing perfecto para el golpeo. Solamente viendo ese par de detalles ya se intuía que algún día armaría todas esas armas y llegaría a ser muy peligrosa”, asegura la de 34 años.

Al otro lado de la barrera, Stosur vio el sorteo y tampoco se asustó demasiado. “Vi que era una chica llamada Osaka y que venía de Japón, así que mentalmente estaba tranquila, pensé que sería más pequeña de lo que era en realidad, que le gustaría pasar muchas bolas y que sería una de esas jugadoras que les encanta correr y competir. La mayoría de las tenistas japonesas del tour juegan un estilo similar. Sé que no debemos generalizar, así que por si acaso miré en Google y me di cuenta de que estaba completamente equivocada. Cambié mi pensamiento de inmediato, pero aún seguía sin tener del todo claro como iba a jugar”, analiza la de Brisbane a cuatro años vista.

“No fue una sensación buena para mí el hecho de perder ante una chica de la cual jamás había oído su nombre. Pero ahora, en retrospectiva, lo pienso y es algo maravilloso. Ya se veía que en los próximos años podía llegar a ser una jugadora más que decente, esto estaba asegurado. Se puede ver de manera evidente cómo ha ido mejorando con el paso de las temporadas, poniendo cada pieza en su lugar. Es algo muy emocionante”, manifiesta la ex número 4 mundial.

Pero hay algo más que le une a Naomi Osaka además de este partido, el único duelo que tuvieron hasta el momento. Ambas son campeonas del US Open, venciendo a Serena Williams en la final y soportando un capítulo polémico por parte de la estadounidense. “Es una sensación extraña sentir la neutralidad del público cuando estás dominando, hasta que de repente descubres que ninguno de los allí presentes quieren que hagas un punto más. Pero logré gestionar ese momento y lo agarré a mi favor, me fue bien. Supongo que Naomi hizo algo similar. En cierto modo, ambas sabemos lo que sintió la otra en aquel momento”, concluye la jugadora aussie.