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Diez años del último US Open de Federer

Tras reinar durante cinco temporadas consecutivas, el suizo frenó su cosecha en Nueva York. ¿Qué le pasó desde 2009 a 2017 para no volver a ganar?

Parece mentira, pero han pasado diez años desde que Flushing Meadows viera por última vez a Roger Federer ponerse la corona de campeón. ¿Qué hacíais vosotros en 2008? Mientras unos estábamos acabando Bachilerato, otros estaban firmando su quinta victoria en Nueva York. ¡Y de qué manera! Después de ganar en 2004, 2005, 2006 y 2007, esta vez el de Basilea se deshacía de Novak Djokovic en semifinales y de Andy Murray en la gran final, dos de los hombres que más guerra le iban a dar en el futuro. Pero volvamos al presente, 2018, una década después de aquella última alegría cosechada en el US Open por parte del helvético.

La verdad es que a Roger le costó muchísimo conectar con el último Grand Slam del calendario, aunque igual que con el resto, terminó resultando un amor precipitado de una temporada para otra. Pasó de sudar para cruzar a la segunda semana a, directamente, salir campeón como si nada. En Nueva York jamás pasó de octavos de final en sus cuatro primeras participaciones, hasta que llegó 2004 y encadenó una racha de 34 victorias consecutivas que le otorgaron cinco campeonatos de manera ininterrumpida. Pero la racha no se detendría ahí, ya que en 2009 el balance aumentaría a 40-0. Pero faltaba el remate definitivo, una final ante un chaval de 20 años al que seguramente se le haría gigante aquel escenario.

No sabía Roger que aquel chaval todavía lleno de dudas venía cargado también de talento y de un aura especial. Solo si eres especial puedes plantarte en una final así superando a Ferrero, Cilic y Nadal cediendo solo un set entre los tres partidos (y fue Marin quien se lo quitó). Juan Martín Del Potro, no podía ser otro, ya era número 6 del mundo por aquel entonces, pero en su cabeza estaba el sueño de dar un gran golpe sobre la mesa. ¿Y qué mejor golpe puede haber que ganar tu primer Grand Slam, en tu primera final, y después de vencer a los dos mejores del mundo? Una final que Federer tuvo ganada en muchos momentos –siempre fue por delante en el marcador—y que terminó siendo uno de los grandes puntos negros en la carrera del helvético. De esos partidos que, según el manual, no se deben perder.

Tampoco venderemos que a partir de ahí la vida de Federer cambió, pero sí empezamos a ver un cambio de ciclo importante en el circuito ATP. Aquel palacio que el suizo disfrutaba en solitario pasó a ser un airbnb compartido con dos nuevos inquilinos: un español y, más tarde, un serbio. Roger, que perdería de nuevo el número 1 del mundo tras no poder defender su corona en Wimbledon 2010, descubrió por fin que ser el mejor jugador de la historia tenía un precio muy alto a pagar: que todos te quieren ganar. Muchas veces lo hizo Nadal y otras tantas lo hizo Djokovic, sin embargo, nunca pudo encontrar de nuevo el timing para reinar en Nueva York de la manera, en ocasiones fácil, en la que parecía hacerlo de 2004 a 2008. Aquellas tierras quedaron para siempre malditas y, hasta entonces, es el Grand Slam que más tiempo lleva sin ganar el de Basilea.

De las seis finales consecutivas se pasó a una larga lista de tropiezos en las que Roger tomó una buena cura de humildad. Novak Djokovic, el hombre que perdía la final en 2007, era el mismo que le apartaría de la final en 2010 y 2011, dos semifinales con un serbio inconmensurable, llegando incluso a salvar situaciones críticas de partido. En 2012 la cosa fue a peor, cayendo en cuartos de final ante Tomas Berdych, por no hablar del desastre de 2013, fuera en cuarta ronda ante Tommy Robredo. Mejora notable en 2014, temporada donde nada salió como esperábamos. Marin Cilic fulminó al helvético en semifinales y rompía todas las quinielas de su reconquista. En 2015 Roger volvería a gran final seis años después, pero de nuevo Djokovic se tomaría el privilegio de arrebatársela.

La operación de rodilla obligó al suizo a quedarse fuera del US Open de 2016, la primera edición que se perdía desde que en la temporada 2000 comenzase a ser un fijo en las listas del último grande del año. Así que tocaba regresar más fuerte en 2017, epopeya en la que pocos confiaban y que Federer se encargó de hacer realidad. Campeón en Australia, campeón en Wimbledon y finalista en el US Open. Una racha de 20-0 en Grand Slams con la friolera de 36 años encima. Solo quedaba el tramo final, tres victorias más para cerrar el curso invicto en la categoría. Pero apareció él, de nuevo Juan Martín. El hombre que le cortó la racha de títulos en 2009 le cortaría esta vez la de victorias. Despedida en cuartos de final, una década sin reinar en Nueva York. Este lunes vuelve la acción, vuelve el rock & roll a la Gran Manzana, vuelve Federer. Un hombre en busca de gloria, esa gloria que le privaron en los últimos diez años.