Wimbledon 2018. Análisis de la final masculina. Djokovic y Anderson a un paso de la gloria

Desvelamos las claves del gran duelo por el título entre dos tenistas con trayectorias distintas pero convertentes en un objetivo mayúsculo.

Diego Jiménez Rubio | 14 Jul 2018 | 21.02
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Hasta el mejor paseo por la playa llega a las rocas y Wimbledon 2018 ha sido uno difícilmente superable. En apenas 48 horas se ha sucedido una oleada de emociones difícil de asimilar para cualquiera pero aún queda lo mejor. Y es que en la vida todo es finito, posiblemente en ello radique su belleza, su grandeza. El tenis, fiel reflejo de lo que supone algo tan magnífico y a la vez tan complejo como vivir, busca con ahínco poner la guinda al suculento pastel que se ha gestado en el All England Lawn Tennis Club durante dos semanas inolvidables.

Novak Djokovic y Kevin Anderson se enfrentan un desafío pocas veces visto; sobreponerse a la sensación de que ya han alcanzado la gloria. Sus gestas en las rondas precedentes y la tendencia al alza que ambos presentan ha generado el poso de una sensación de paz y bienestar para ambos, tan irreal como peligrosa. Aquel que salga derrotado del duelo por el título se irá con una sensación de obra no completada, de gloria simplemente acariciada y de oasis que torna en espejismo. Desgranamos en profundidad los aspectos que pueden marcar el devenir de la gran final masculina de Wimbledon 2018.

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Las aguas vuelven a su cauce. Novak Djokovic ha recuperado su esencia, la de un león que no puede ser domesticado, la de un chacal que tiene en la supervivencia la única máxima. Novak ha vuelto a ser Djokovic en este torneo, con sus virtudes y sus defectos, sabiendo aceptarse a sí mismo y renunciando a los discursos filosóficos que tanta confusión le han generado. Su mirada vuelve a ser la de un hombre decidido y ambicioso, la de un tenista sin igual.

Ávido de emociones fuertes en las que poder desatar la tormenta de emociones que llevaba acumulándose en su interior en los últimos quince meses, los dos primeros encuentros del serbio en el Grand Slam londinense fueron un mero trámite. No se pudieron sacar conclusiones de sus duelos con Tennys Sandgren y Horacio Zeballos, pero sí en el encuentro de tercera ronda frente a Kyle Edmund. Fue ese el primer gran punto de inflexión para un hombre que no dudó en desafiar a una grada traviesa y cortar las alas de un jugador que llegaba con sensaciones difícilmente mejorables a Wimbledon.

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Su capacidad para vencer al tiempo y a Karen Khachanov en octavos de final, resolviendo el partido en una carrera particular contra el ocaso para poder certificar su pase a cuartos en la jornada correspondiente, dejó a las claras que Nole estaba con buenas sensaciones y su triunfo frente a un Kei Nishikori desbordado, lo confirmó. Djokovic se está desplazando por la pista como un león enjaulado, resbalando sobre la hierba con un autocontrol del cuerpo simplemente excelso y variando tácticamente su juego con maestría.

La semifinal ante Rafael Nadal es medio torneo en su bolsillo, lo cual puede ser un arma de doble filo. La sensación de autorrealización con que salía de pista el serbio tras ganar un partido memorable, le pueden llenar de confianza, pudiendo esta tornarse en seguridad en sí mismo que canalizar positivamente, o en autocomplacencia y relajación. Difícil pensar que un competidor de una magnitud pueda incurrir en ese error, cuando está a un paso de poner fin a un periplo por el desierto y sumar el que sería su decimotercer título de Grand Slam.

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Por su parte, Kevin Anderson es un superviviente, un Robinson Crusoe que ha logrado salir indemne de un naufragio y aterriza en unas paradisiacas arenas de una isla desierta. Le queda lo más complejo; salir de ella. Y es que ningún jugador quiere experimentar el mal trago de perder dos finales de Grand Slam en años consecutivos, y más si cabe teniendo 32 años y siendo consciente de que las oportunidades son limitadas. El sudafricano lleva años explorando constantemente sus límites, deshaciéndose de esa etiqueta de buen jugador pero incapaz de ganar a los que eran mejor que él, que ha portado durante gran parte de su carrera.

No es solo saque el bueno de Kevin; sería un gran error pensar eso. Con sus 2,03 metros de altura se mueve con una agilidad que desafía las leyes de la naturaleza y atesora una fuerza mental a prueba de bombas. Comenzó el torneo con una victoria sólida ante Norbert Gombos, y las hostilidades empezaron ya en segunda ronda, donde tuvo que jugar cuatro mangas para imponerse al veterano Andreas Seppi. Su victoria en tres parciales frente al siempre competitivo Philip Kohlschreiber fue un aval notable para entrar a la segunda semana henchido de confianza.

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Y es que Anderson es un tipo con un dominio de sus emociones impecable; así se desprendió de su triunfo sobre Gael Monfils, donde la igualdad fue máxima y solo la capacidad innata del de Johannesburgo para ganar tres tiebreaks le permitió avanzar en el torneo. Llegó su momento. Dos sets a cero abajo ante Roger Federer y bola de partido en contra pero todo cambió. Como si de un filme hollywoodiense se tratara, el miedo tornó en ambición y ésta en brillantez, para que Anderson arrebatara la batuta del encuentro a un confundido maestro suizo que tuvo que rendir pleitesía al revolucionario.

El 13-11 en el quinto remontando al mejor jugador de la historia no pareció épica suficiente para Kevin, empeñado en ganarse a pulso su presencia en la final. Tanto que disputó uno de esos partidos inolvidables en la historia de este deporte, que ya forma parte de los anales del mismo. John Isner y él, seis horas y media de encuentro y un 26-24 en la quinta manga que deja con la boca abierta a cualquiera que lo vea o se lo imagine.

Claves del partido y cara a cara

El cansancio físico y mental es lo primero que viene a la mente a la hora de evaluar las opciones de uno y otro. Son muchas horas en pista, exprimiéndose al límite y buscando la manera de ir más allá de las fronteras conocidas del cansancio y la fuerza mental. Kevin Anderson ha tenido un día de descanso tras su paliza ante Isner pero su espigado y maltratado cuerpo esta semana tardará mucho en recuperarse de dos batallas a cinco mangas producidas de manera consecutiva.

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Por su parte, Novak Djokovic experimentará un vació de adrenalina al haber sido capaz de vencer al mejor jugador del mundo y tendrá que alterar sus rutinas para poder recuperarse plenamente y preparar su partido, algo que ha podido hacer Kevin en su apartamento mientras él se fajaba por cosechar el billete para la final. En cuanto a aspectos tácticos, huelga decir la importancia que tendrá el servicio para el sudafricano. Solo un día inspirado con su golpe que le permita meterse en pista y dominar, además de sacar muchos puntos gratis, puede ser el viento favorable que necesite para competir a su máximo nivel.

El repertorio de golpes que ostenta el serbio es superior así como su capacidad de contragolpe, pero no puede Novak fiar su suerte a los errores o aciertos del sudafricano, cuya experiencia en la final del US Open 2017 le habrá conferido muchas lecciones que podrá poner en práctica esta vez. Si Djokovic es capaz de coger la iniciativa y dominar con su revés paralelo, generará un auténtico suplicio en Kevin, que puede sufrir una tortura si el serbio lee el partido con inteligencia y es capaz de sacarle de su zona de confort con dejadas y ángulos.

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¿Miedo a perder de Djokovic o temor a la victoria desconocida de Anderson? ¿Ambición ante la posibilidad de recuperar el trono perdido o confianza en sí mismo tras un torneo inolvidable? Para saber qué es lo que más pesa es preciso remitirse al que será el séptimo duelo entre ambos contendientes. Djokovic domina el cara a cara con 5-1, produciéndose el único triunfo de Anderson allá en 2008, en el Masters 1000 Miami. Se han enfrentado dos veces en Wimbledon, con un triunfo cómodo de Novak en 2011 y otro muy trabajo en 2015, teniendo que remontar una desventaja de dos sets y viéndose amparado por la suspensión del encuentro y reanudación un día después. ¿Novak Djokovic o Kevin Anderson? ¿Quién levantará el título que acredita como ganador de Wimbledon 2018?

Pronósticos deportivos
Elena Rybakina
VS
Karolina Muchova
WTA Stuttgart 19/04/2026 14:00
Elena Rybakina gana el primer set
Flavio Cobolli
VS
Ben Shelton
ATP Munich 19/04/2026 14:30
Más de 24.5 juegos en total
Marta Kostyuk
VS
Veronika Podrez
WTA Rouen 19/04/2026 16:30
Marta Kostyuk gana el primer set
Andrey Rublev
VS
Arthur Fils
ATP Barcelona 19/04/2026 17:00
Arthur Fils gana el partido