Lo peor que podía pasar ocurrió. A una semana de Roland Garros 2018 toda lesión es alarmante y más aquella que obliga a retirarse de un partido competido. Es lo que le ocurrió a Juan Martín Del Potro en su duelo de octavos de final del Masters 1000 Roma 2018 ante el belga David Goffin. En el décimo juego del segundo parcial el argentino dijo basta, después de haber decidido continuar tras una aviso de uno de sus abductores mediado el segundo parcial.
Ante una Nicola Pietrangeli abarrotada, el argentino empezó timorato, lento de piernas y falto de claridad de ideas. Fue el jugador que decepcionó en Madrid y todo parecía indicar que seguiría el mismo camino después de caer por 6-2 en el primer set. Goffin estaba cómodo, dominaba el encuentro con constantes cambios de altura y velocidad y parecía dueño de la situación. Mucho más cuando Juan Martín acusó un pinchazo y solicitó la presencia del fisioterapeuta.
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Fue en el inicio de la segunda manga pero el susto quedó solo en eso al ver cómo Delpo empezaba a hacer su mejor tenis. Agresivo, entregado a la causa defender cada bola, se desató una batalla de tú a tú que hizo las delicias de los presentes. Se produjo un intercambio de breaks que llevó al argentino a gozar incluso de una oportunidad para llevar el partido al set decisivo. Pero en uno de esos puntos del décimo juego, ocurrió lo que se temía.
Juan Martín Del Potro corrió de lado a lado de la pista y acabó tocándose el abductor con un rictus de dolor que presagiaba lo peor. Ni siquiera intentó continuar, consciente de que si se agrava su problema se puede ver apartado del segundo Grand Slam del año. Premio al esfuerzo de un David Goffin que está recuperando poco a poco su mejor nivel y cuyo rival en cuartos de final del Masters 1000 Roma 2018 será el ganador del duelo entre Edmund y Zverev.

