Extensa y ciertamente reveladora entrevista la que ha concedido el alemán Alexander Zverev para El País con la que podemos acercarnos un poquito más a la forma de ser y al período de formación de un tenista del que todos hablan como el futuro Federer, el futuro Nadal o el futuro Djokovic de este deporte. En definitiva, el próximo número 1 sólido del tenis.
El tenista hamburgués, que lleva un 2018 bueno tras la final de Miami, las semis de Montecarlo y el reciente título en Múnich, habla sobre su adaptación a la fama y sus ambiciones de cara al futuro. “Me estoy tomando las cosas mucho más en serio que en 2017. Ya no podemos hablar de mí como Next Gen. Hay que darse cuenta de que uno ya está aquí”, cuenta Sascha. “Me considero ‘fuego’ en la pista. Quiero ganar siempre, es lo único que me importa cuando salgo a la pista. Ahí soy muy profesional. Ando siempre intentando mejorar, llega un momento en el que la gente me tiene que parar para calmarme”, reconoce el alemán, que en cualquier caso, entiende que eso va con su carácter. “Nunca voy a ser alguien calmado, pienso además que es algo bueno”.
Zverev comenta acerca de sus raíces y de su período de formación para llegar hasta donde ha llegado. Pongamos en perspectiva que proviene de una familia de origen ruso afincada en Alemania con un padre ex tenista por la URSS y un hermano profesional también del tenis como es Mischa Zverev. “Yo me siento alemán 100%, no tengo nada de ruso. Estudié en una escuela alemana, mis amigos son alemanes y nunca me he relacionado con rusos”, asegura Alexander que explica el papel de sus padres en su génesis como jugador de tenis. “Mi madre fue fundamental para la construcción de mi técnica, especialmente en mi primera época ya que mi padre estaba enteramente centrado en mi hermano. Debo mi técnica y mi revés a ella”, desvela.
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¿Y cómo maneja la fama alguien con la presión y el reconocimiento tan tempranero en su carrera? “Me siento una persona normal. Viviendo en Mónaco una siente que es el menos famoso allí, teniendo como vecinos a Novak Djokovic o Caroline Wozniacki. Es algo habitual y lógico tener que lidiar con la fama. Mi hermano me pone los pies en la tierra y me dice que es mejor que yo en todo”, asegura el pequeño de los Zverev.
Número 3 del mundo a sus 21 años, ganador de dos títulos Masters 1000 y con un futuro desbordante. Sin embargo aún ve lejos tocar la cima del tenis y es que en Grand Slam ni siquiera ha pisado el terreno de los 8 mejores, los cuartos de final. Alex tiene claro lo que precisa para auparse al primer escalafón del tenis. “Consistencia. Los grandes siempre juegan el mejor tenis en los peores momentos. Rafa y Roger están ahí porque son insuperables haciendo eso. También Novak y Andy en muchas fases de su carrera. Es la manera de llegar a ser número 1”, cree que el hamburgués. No quiere retirar a Federer y Nadal a pesar de que constantemente se le pregunte por ese papel de ser el sucesor. “Sólo quiero ser mejor que ellos. Tengo que encontrar la manera. Es lo prioritario. Cuando uno juega por primera vez contra ellos juega nervioso como me pasó en Roma con Federer o en Indian Wells con Nadal donde tuve punto de partido. Antes veía a Nadal en tierra como imbatible pero ahora lo veo de otra forma”, piensa el alemán.
Se ve físicamente a tope y preparado para dar ese salto. De momento en Madrid, octavos de final contra Leonardo Mayer. “Llevo trabajando con Jeez Green los últimos cinco años. Me considero uno de los jugadores más fuertes del circuito ahora mismo. Puede no parecerlo porque soy muy alto pero me siento con mucha confianza en partidos a cinco sets”, dice convencido Sascha.

