Si a David Goffin le hubieran preguntado unas horas antes de comenzar su encuentro de semifinales ante Rafael Nadal, posiblemente habría soñado con desplegar un nivel de juego muy parecido al que mostró en el primer set del partido. Sin embargo, con un jugador como Nadal en tierra batida, ni siquiera los sueños convertidos en realidad otorgan el premio de la victoria. Goffin cuajó un gran partido, pero al ver como con su mejor versión no consiguió hacer daño al rey de la arcilla, se vino abajo mentalmente y acabó bajando los brazos rápidamente. Con un parcial de 6-4 y 6-0, Rafa Nadal consiguió sumar una nueva final en su carrera deportiva.
Le está costando al jugador balear entrar con fuerza en los partidos; acostumbrado a poner tierra de por medio desde el inicio, Nadal no está logrando plasmar su mejor juego en los primeros compases de los partidos, con la excepción del encuentro ante Martin Klizan. Sin embargo, la irregularidad de David Goffin en estos primeros meses de temporada, hicieron que el belga tampoco entrara pronto en calor, y a medida que pasaban los minutos se iba desinflando.
Con ambos jugadores midiéndose desde la distancia, Goffin comenzó mucho más entonado que su rival y prueba de ello fue que en el primer juego ya conseguía la primera bola de rotura del partido, metiendo en serios apuros a Nadal que tenía claro que tenía que ir subiendo un poco el nivel de intensidad si no quería meterse en serios aprietos, y eso fue lo que hizo. El tenista mallorquín consiguió igualar la contienda en el cuarto juego del set y equilibraba el partido. Goffin se puso muy tenso al ver que Nadal comenzaba a encadenar grandes puntos desde el fondo de la pista y esa tensión provocó que perdiera una vez más su servicio y el tenista español consiguiera apuntarse la primera manga por un trabajado 6-4 en algo más de 50 minutos de partido.
[getty:952283148]
La montaña fue demasiado alta para el jugador belga. Tras el titánico esfuerzo realizado en la primera manga, se veía abajo en el marcador. A pesar de ello, Goffin mostró carácter pero sus golpes no le salían y se vio rápidamente con un 2-0 adverso en el segundo set. A partir de ahí, la nada y el todo, el ying y el yang. Nadal se creció hasta convertirse en un gigante en la pista que repartía el juego magistralmente y terminaba en la red. Los papeles se invertían; Nadal dominaba y Goffin corría de lado a lado. Y así es prácticamente imposible poder ganar a Rafa en tierra batida. Con un "rosco", Nadal certificaba su acceso a la gran final del Barcelona Open Banc Sabadell, donde se medirá las caras con el griego Stefanos Tsitsipas, con el que no se ha medido en ninguna ocasión.

