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Lamine Ouahab, el ídolo magrebí demuestra que no hay nada imposible
Con una forma física impropia de un profesional, este veterano de 33 años ha vuelto a sorprender con un triunfo ante un jugador top.
Posiblemente muchos le recordarán del año 2015 y quizá otros no se enteraron de aquella hazaña así que Lamine Ouahab lo ha vuelto a hacer. El tenista marroquí nacido en Argelia ha demostrado que no se requiere de un físico imponente para poder darse un homenaje tenístico, y que la actitud, la ilusión y el talento pueden suplir muchas carencias. Clasificado en el puesto 617 del ranking ATP, Ouahab ha puesto su nombre y fotografía en el primer plano de la prensa especializada al ganar a Philipp Kohlschreiber en el ATP 250 Marrakech 2018.
Ya lo hice hace tres años. En aquella ocasión se impuso a un Guillermo García-López que estaba en su mejor momento y figuraba como el número 24 en la clasificación mundial. Mide 1,85 y, oficialmente, pesa 83 kg aunque su porte puede incitar a pensar que esta cifra es algo laxa. Nunca ha estado en el top-100, siendo su mejor clasificación el puesto 114 allá por el 2009, y tan solo ha disputado un partido de Grand Slam.
Ouahab (--@TennisTV ) pic.twitter.com/RzGftYPjjT
— doublefault28 (@doublefault28) 11 de abril de 2018
Sin embargo, es un jugador que se crece ante las adversidades y cuando se ve arropado por su público es capaz de todo. Tanto es sí que acumula 15 triunfos contra miembros del top-100, rindiendo a gran nivel en la Copa Davis también, donde su compromiso es total y ha llegado a vencer este año a Nikoloz Basilasvhili. "Estoy muy feliz por ganar este partido. He podido luchar y terminar ganando. Es una gran oportunidad para mí este torneo de jugar contra grandes tenistas. Mi ranking se ha devaluado porque me falta consistencia pero me veo capaz de ganar a estos tipos", señaló en Sports360 un Ouahab que remontó un resultado adverso de 2-5 en el tercer set.

Bien es cierto que Philipp Kohlschreiber venía tocado moralmente tras su derrota en Copa Davis 2018 pero lo que ha hecho el marroquí es toda una hazaña. "Me encanta jugar en casa, la gente hace que eleve mi nivel de tenis pero sé que debo tratar de seguir más regular. "Será muy difícil volver a torneos pequeños después de ver que puedo ganar a un jugador de esta entidad. Es algo que he acusado en otras ocasiones", asevera un talento natural que llegó a ser el número 4 del mundo en categoría junior.
Precisamente su siguiente rival será el georgiano Nikoloz Basilasvhili, por lo que Lamime Ouahab acudirá con la confianza de saber que puede derrotarle. "Todo el mundo en el circuito sabe que si tengo un día inspirado puedo ganar a cualquiera, aunque estén mucho mejor clasificados que yo", asevera henchido de orgullo y confianza uno de esos jugadores especiales capaces de desarbolar cualquier teoría lógica sobre el deporte. Es la magia del tenis representada en un héroe anónimo para muchos pero muy reconocible y admirado en su país.