Hubo un tiempo en el que Roger Federer pasaba por las pistas como si enfrente hubiera un espacio vacío. Imponía sus reglas, vertía su inmenso talento como un alud en la montaña o un tsunami en la costa. En cuestión de poco tiempo, consumía rivales sin dialogar. Jugaba desde su talento. El contrario no sólo no existía, si no que asistía como comparsa a una coreografía de expresiones propias de un highlights. Federer se miraba a sí mismo. Miraba su juego, no se centraba en preguntarse quién estaba en frente.
Entre las muchas cosas que se dijeron en esa época y se dicen ahora de su adaptación al tenis de hoy, no se ha introducido con demasiada continuidad el paso al costado que Federer se ha prometido, a él y a su orgullo, para seguir jugando agresivo sin tener que entrar en determinadas cuestiones, en escapar de lo que mejor le venía a sus rivales. Llegaron Nadal, Djokovic y Murray, y el suizo afiló y apuntaló su talento para encauzarlo. Había que ir encarrilando jugadas y energías en función de lo necesario.
Con su incuestionable estilo ofensivo, Federer se ha adaptado a sus rivales para estar siempre en posición de atacar, en poder definir de nuevo los puntos con su raqueta. Entendiendo el proceso, en el que se han sumado lesiones y muchas derrotas muy duras y bajo esa premisa de pasar al ataque en todo momento -no siempre fue así-, construyendo, con pequeños detalles que le lleven a una posición ofensiva.
"Federer es un jugador muy completo", ha comentado recientemente Rainer Schuettler, exnúmero 5 del mundo. "Es fascinante ver cómo contra cada jugador tiene diferentes tácticas. Él selecciona de manera precisa cuándo y por qué usar un slice corto o profundo, si usar spin o no, más velocidad en el servicio o más kick. El como enfrenta cada encuentro tácticamente es lo más impresionante para mí".
Para Schuettler, su vuelta al tenis es una noticia fantástica. "Cuando regresó tras un muy mal 2013, todos dijeron que era el momento de Novak y los más jóvenes. La forma en la que finalmente ha regresado es un logro extraordinario y estoy feliz por él y por Rafa Nadal, por lo que hicieron el año pasado. Esto muestra la calidad de estos dos jugadores. Creo que Roger se divierte mucho jugando al tenis, así que todo es posible. Mientras se sienta en forma, siempre que sepa que puede competir con los mejores, tal vez no se retire tan temprano. Creo que todo es posible. Me gustaría que se quede mucho más tiempo en el tenis".

