Para alzarse con un gran título es necesario vencer a los mejores tenistas del mundo. Así ha de afrontar la final del Open de Australia Marin Cilic, en caso de que Roger Federer fuese su rival en la gran final. La alegría inesperada del título en 2014 en el US Open, pareció sumar a Cilic en un profundo y dulce sueño, del que no ha despertado hasta ahora, al albur de las mismas sensaciones que le condujeron a la mismísima gloria.
Tras vagar en las últimas temporadas por las pistas de medio mundo recogiendo resultados un tanto modestos, Cilic ha dado al fín un golpe sobre la mesa. Llegó a Australia tras caer en las semifinales del torneo de Pune hace unas semanas ante el francés Gilles Simon, y el año 2017 no fue muy correcto para el jugador croata donde solo conquistó un título en Estambul y cayó en dos finales (Queen's y Wimbledon), ambas en la superficie de hierba.
En el arranque de este Open de Australia 2018, Vasek Pospisil, Joao Sousa y Ryan Harrison no supusieron ningún problema notable para el actual número seis del mundo, que se mostró algo nervioso en algunas ocasiones pero supo imponerse y coger ritmo. Un ritmo que necesitaría para acceder a cuartos de final, tras derrotar a Pablo Carreño en cuatro disputadísimos sets. Salió muy reforzado de ese encuentro Marin, que pudo con un voluntarioso Carreño en cuatro mangas.
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La prueba definitiva de que Cilic está muy metido en el torneo y que ya tiene más ilusión que miedo, fue el encuentro de cuartos de final frente a Rafael Nadal. El español tomó ventaja muy pronto en el partido, pero la reacción de Marin dejó boquiabierto a propios y extraños que estuvieron viendo el partido en la Rod Laver Arena. Cuando mejor estaba en la pista fue cuando se llevó el mazazo de ver a Rafa adjudicándose la tercera manga en el tie-break y estar al borde del precipicio. Cilic tenía dos opciones: o arrugare o reaccionar como un verdadero campeón. Hizo lo segundo, involucrando al público con sus gritos de ánimo y coraje, y puso de manifiesto que ha recuperado esa chispa que le condujo a la gloria hace unos tres años y medio en Flushing Meadows.
El factor mental en la final será clave para poder determinar si ésto sirve como inspiración al croata o le aleja aún más de su mejor tenis, como sucediese hace unos meses en Wimbledon. Verse en un escenario muy parecido a donde jugó el mejor tenis de su vida, puede darle alas a un Cilic necesitado de confianza, y que ya tiene el tercer puesto de la tabla clasificatoria asegurado. Si Cilic consigue estar metido dentro del partido en el primer set, Marin puede ser un rival muy temible, viéndose inspirado ante un ambiente cálido que le apoyó constantemente en su encuentro ante Rafael Nadal o hoy ante Kyle Edmund.
Si le preguntas a Marin Cilic por qué rival prefiere en la gran final, su cabeza diría rápidamente al surcoreano Hyeon Chung, que a pesar de ser un tenista en claro ritmo ascendente, mantiene un head to head favorable de 3-0 (R32 de Washington 2015, 1/4 de final en Shenzhen 2015 y 1/8 de final en Brisbane 2016). Por el contrario, con Roger Federer tiene un bagaje de una victoria y ocho derrotas, la última en la Nitto ATP Finals 2017. Sin duda, malos números para el gigantón croata en caso de que el helvético fuese su rival en una hipotética final.

