Mucho se habla de la NextGen y todos los aficionados reconocen e incluso tienen memorizados a aquellas jóvenes promesas que ya se han hecho notar en la élite. Pero hay vida tras ellos. Y es que no hay que descuidar otros muchos jugadores que si bien es cierto han hecho menos ruido por el momento, parecen tener condiciones de sobra como para dar mucho de qué hablar. El caso de Jurij Rodionov así lo atestigua.
Este joven de 18 años, padres bielorrusos y nacido en Alemania, se trasladá cuando apenas era un niño a Austria por motivos laborables de su progenitor. Allí se desarrolló como persona y jugador de tenis y compite ahora bajo la bandera austríaca tras haber visto en Jurgen Melzer a un ídolo infantil y adolescente y a Dominic Thiem como la gran fuente de inspiración. Ha estado en el top-10 del circuito ITF Junior y su salto al ATP Challenger Tour fue tan brillante como sorprendente.
Y es que en sus dos primeras comparecencias en un evento profesional (Praga y Ningboo), Jurij firmó cuartos de final y semifinal, respectivamente, después de haber pasado la fase previa en ambos casos. Ganó a jugadores de la talla de Jan Satral o Jordan Thompson, y entró en el top-500 mundial, terminando la temporada en el puesto 504 del ranking ATP. "No tenía ninguna expectativa antes de estos torneos. La verdad es que disfruto jugando y doy el 100% sea cual sea el marcador y el contexto del partido", reflexiona Rodionov en declaraciones recogidas por la ATP tras su victoria ante Thompson.
"Era la primera vez que jugué contra un top-100 y la verdad es que sentí en todo momento que tenía el nivel necesario para poder hacerle daño", señaló un hombre que llegó a ir perdiendo por 3-6 1-5 contra el australiano y pudo darle la vuelta al marcador, presentando sus credenciales a ser tenido muy en cuenta en el futuro. Es un jugador con un saque excepcional y tiros muy agresivos, que sabe aprovechar sus 191 centímetros de altura y que se mueve muy bien por la pista, siendo su condición de zurdo una gran ventaja para él.
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No obstante, Rodionov es consciente de que el camino hasta la élite es largo y exigente. "He estado trabajando mucho mi derecha, que era mi principal debilidad. Ahora me siento cómodo pero sé que debo trabajar mucho en aspectos como flexibilidad y resistencia", afirma un Jurij consciente de la diferencia notable a nivel físico que hay entre el tenis profesional y el junior. Lo que está claro es que se está trabajando duro en Austria para producir jugadores que sigan la estela de Thiem, y que habrá que estar muy atentos a la progresión de Jurij Rodionov.

