Final de Basilea, año 2015. Roger Federer y Rafael Nadal saltan a pista para luchar por el título en casa del suizo. El cara a cara entre ambos refleja un desigualado 23-10 a favor del español, que demuestra claramente que Rafa tiene el juego idóneo para hacer daño a Federer y sabe aplicarlo a la perfección. Son cinco las veces consecutivas que Nadal venía de ganar a Roger en sus duelos previos donde el suizo sólo le había podido hacer un set y era la primera vez que se enfrentaban en casi dos años. Todo cambiaría a partir de ahí.
Federer le dio la vuelta a la situación desde aquél partido y desde entonces encadena 5 victorias consecutivas sobre un Nadal que sólo le pudo robar dos sets en los cuatro encuentros de este 2017 y fueron además en el mismo partido, Australia. Los últimos tres duelos, Indian Wells, Miami y Shanghái, han sido una muestra de superioridad absoluta de Roger que parece haber encontrado el juego adecuado para hacer daño a Rafa. Pero, ¿cuáles son las bases de este cambio? ¿Qué ha introducido Federer en su juego para darle la vuelta a la tortilla? Analizamos todas las claves.
El revés ya no es el punto débil
Desde siempre, la principal táctica de Nadal al jugar contra Roger se basaba en tirar bolas altas liftadas al revés del suizo. Así, se aprovechaba de su revés a una mano y le incomodaba en todo momento a la hora de devolver la pelota, permitiendo que el español lograra poco a poco una mejor posición para rematar el punto. En un plan ideado por su entrenador, Ivan Ljubicic, Roger decidió usar menos el slice para defenderse y golpear la pelota de revés para evitar ser él quien se fuera hacia atrás y Rafa hacia adelante.
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Esto lo empezamos a ver en la final de Australia. Federer tiró 25 slices de revés de 219 veces que Rafa le tiró a ese lado. Esto hizo un 10,25% de las veces, por el 14% de media que rondaba en sus anteriores enfrentamientos. Este simple cambio hizo que Roger empezara a tomar más la iniciativa de los puntos. Intentaba cazar la pelota de Nadal justo cuando picaba hacia arriba, algo que ya probó con éxito Djokovic anteriormente, y aprovechaba ese efecto y fuerza para devolver una pelota complicada a Rafa.
Su nueva raqueta, la RF97 Autograph, le permite poner en práctica esta estrategia con éxito. Al ser un 10% más grande en su corazón, con un marco más grueso, está pensada para tirar menos de slice y tener más armas a la hora de golpear. Ahora Roger ataca una y otra vez con su revés y Nadal aún no ha sabido encontrar cómo revertir esta nueva situación que se le presenta en sus duelos ante el suizo.
Su mejora al resto
Federer ha introducido en este 2017 un pequeño cambio al resto. Mientras anteriormente Federer comenzaba la mayoría de los puntos cortando el saque de Rafa con su slice, ahora echa el cuerpo ligeramente hacia adelante e intenta pillar la pelota cuando sube, lo más pronto posible con el hombro bien situado para que la pelota que le llegue al rival sea rápida y profunda, difícil de contrarrestar.
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A pesar de su gran mejora al saque en este 2017, Rafa ha sufrido muchísimo al enfrentarse a Federer y todo pasa por este cambio que el suizo ha introducido en su táctica. Tan sólo el abierto en la zona de la ventaja le sigue dando resultados al español pero en Indian Wells y Miami (y en Shanghái, aunque en menor medida) vimos a un Roger logrando winners de revés al resto incluso con primeros saques.
El saque sigue haciendo mucho daño
Roger siempre ha tenido en el saque a su mejor arma pero gracias a su nueva raqueta, el suizo está sacando cada vez mejor. Nadal es uno de los mejores restadores del circuito y en este 2017 le vemos continuamente restar muy atrás en la pista, algo que ha llamado la atención de mucha gente. ¿Qué busca Nadal con esta táctica? El balear intenta alcanzar la pelota cuando viene más lenta para poder tirar un golpe liftado profundo que eche a su rival (en este caso, Federer) hacia atrás. Esto le viene perfecto para rivales como Isner, Anderson o Kyrgios, pero no tanto ante el suizo. ¿Por qué?
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Roger sabe variar como nadie el tipo de servicio. Mientras los mencionados anteriormente en su mayoría golpean duro y plano, Federer es capaz de ir alternando y sacar plano, con kick o con efecto hacia afuera. Esto hace que la táctica de Rafa de esperar muy al fondo tenga menos efecto. Además, varía muchísimo las direcciones, haciendo que el español no sepa nunca por dónde le puede llegar. Federer esconde muy bien el golpe hasta último momento, lo que le hace que sea difícil de leer. Su nueva raqueta hace que pueda imprimir además más velocidad que antes y golpear más cómodo al ser un poco más grande.
Saltarse la gira de tierra
Puede parecer una tontería, pero no lo es tanto. De sus 38 enfrentamientos, 15 se han dado sobre tierra batida. A Nadal le costaba más llegar a rondas finales en pista dura y sus duelos se daban mayoritariamente sobre esta superficie que favorecía más al español. Fue una forma de ahondar en una herida y un tipo de juego que fue haciendo mucho daño a Federer mentalmente. El suizo sólo le pudo derrotar en 2 ocasiones de esas 15 y en pistas menos lentas dentro de la tierra como Madrid y Hamburgo.
"Creo que no haberme enfrentado contra él en tierra batida ha ayudado", confesaba ayer en Shanghái. Evitar a Nadal en su superficie favorita ha hecho que Roger mantenga mentalmente el nivel de confianza actual sobre el español, haciendo que juegue más suelto. Así, también, evita que Nadal vaya encontrando formas de ir haciéndole daño en otras superficies como ocurrió con la hierba, por ejemplo, algo que el propio Federer comentó ayer. "Sigo creyendo que perdí la final de Wimbledon 2008 por culpa de la derrota en Roland Garros, semanas antes". Hay que recordar que Rafa le asestó un sonrojante 61 63 60 en la final de París aquél año. El último enfrentamiento entre ambos en arcilla se dio en Roma 2013 y antes de eso hay que irse a la final de Roland Garros en 2011.
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Mejora mental
Ivan Ljubicic le ha ayudado a mejorar su fortaleza mental. Mientras que en la última época con Edberg vimos a un Federer flaquear en este aspecto en momentos importantes, sobre todo en las finales de Wimbledon y US Open ante Djokovic, donde le costó horrores convertir un break point a favor, el suizo ha dejado esos nervios atrás en 2017 y ahora juega con más hambre que nunca. "Creo que ya no estoy tan asustado como lo estaba en el pasado", aseguraba ayer el ganador de 19 grandes. En las estadísticas ATP de este 2017, Roger lidera con 263,5 puntos el índice de valores de estadísticas "Bajo presión", que combina break points salvados y convertidos, tiebreaks ganados y sets decisivos ganados, aventajando en más de 15 puntos a Nadal. Esto es buena prueba de su mejora en el aspecto mental.
Saberse más fuerte, con las armas y el talento que tiene, le otorga ese último extra necesario que necesitaba para darle la vuelta a todo en sus enfrentamientos contra Nadal, que ahora tendrá que ser él junto a su equipo quien piense en una nueva estrategia para contrarrestar a este "nuevo" Federer si vuelve a enfrentarse a él.

