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David Ferrer: “Mi punto de inflexión llegó cuando empecé a tomar mis propias decisiones”
El tenista de Jávea nos regala algunas de sus anécdotas deportivas en una entrevista en Onda Cero. “De joven era muy llorica, no os lo podéis imaginar”.
Con todavía tres torneos por disputar antes de que se acabe la temporada (Amberes, Viena y París-Bercy), David Ferrer sacó tiempo hacer un par de noches para dialogar con los compañeros de El Transistor, de Onda Cero, acerca de su momento deportivo, su carrera profesional y, sobre todo, repasar algunas anécdotas que le han ido acompañando al o largo de todo este viaje. Con 35 años y ya sin nada que demostrar, el de Jávea reflexionó sobre sus inicios y se emocionó al recibir algunos mensajes inesperados de compañeros y amigos de su entorno. Un ratito de radio muy saludable con uno de los grandes tenistas de nuestra historia.
“Era un año que no tenía grandes objetivos, no estaba arriba en la clasificación y no me jugaba el Masters. Creo que era el momento y me apetecía mucho irme con mis amigos. Lo curioso es que fui con unos amigos que no hacen deporte y el único que acabó lesionándose fui yo”, así explica David este parón de dos semanas donde, debido a un problema en la vaina del pie, no ha podido competir ni en Pekín ni en Shanghai. Es lo que tiene recorrer el Camino de Santiago y caminar más de cien kilómetros, algo que uno se puede permitir cuando ya lo ha logrado todo.
“Cada año suelo hacer algo diferente, a veces en Europa, el año pasado fui a Estados Unidos y éste me iré a los Galápagos”, amplía el valenciano acerca de sus vacaciones. Aunque si hay un lugar especial para él, ése sin duda es el lugar donde nació, algo que no cambiaría por nada. Ni por lo más grande. “Ganar Roland Garros sería un sueño para todos pero no poder ir a Jávea al final me condenaría, así que descarto ganar Roland Garros antes que dejar de ir Jávea”, responde entre risas.

Muchos jugadores de la presente generación y muchos de los que vienen tienen a Ferru como el gran ejemplo, pero él también tuvo espejos en su momento. “Me encantaba Andre Agassi, hasta la ropa que llevaba. Me inspiraba mucho sobre todo el resto, eso me encantaba. Nunca he sido muy de ídolos pero si tuviera que escoger a alguien sería él y Sergi Bruguera, por el hecho de ser el primero en ver ganar Roland Garros”, recuerda el actual número 30 del mundo.
“Era muy llorica, no lo podéis imaginar”, señala haciendo referencia a sus inicios en el tenis, cuando todavía era un niño y cuando empezó a jugar en la élite. “Estaba jugando y, si iba perdiendo, no podía ni sacar porque las lágrimas me cubrían la cara. Aunque también he de decir que nunca he dejado de luchar, me cagaba en todo, lloraba, pero nunca dejaba de luchar. Con el tiempo he ido siendo menos sentimental en la pista, las derrotas siguen doliendo igual que siempre pero uno ya se lo toma de otra manera”, analiza.
Sobre la Copa Davis, cero problemas con lo ocurrido y 100% de confianza en esta nueva etapa. “Con Conchita ha habido muy buena relación, han sido 2-3 años muy buenos y conmigo siempre se ha portado fenomenal. Ha pasado por momentos muy difíciles y ahora le deseo lo mejor. El capitán lo decide la RFET, a nosotros nos llaman para pedirnos nuestra opinión pero la decisión cae sobre ellos”, clarifica.
Sobre las anécdotas que le persiguen a lo largo del circuito, la de una fan asiática muy particular que siempre le manda regalos misteriosos. “Tengo una fan de Japón que me sigue muchísimo, siempre me escribe, me hace un montón de regalos que a veces no entiendo o no sé para qué sirven (risas), la cuestión es que siempre está ahí, en cada torneo que juego. Cada vez que la veo le digo que próximamente será fan de Pablo Carreño, nos reímos mucho con este tema”, subraya el alicantino.
Sobre ese momento que marca su carrera y que nos descubre al auténtico David Ferrer, una fecha y un giro que recuerda con precisión. “Mi punto de inflexión fue cuando a finales de 2009 empecé a tomar mis propias decisiones, y estoy hablando sobre todo de decisiones personales. Creo que ahí es donde empezó a verse el mejor David Ferrer, de no haber tomado esa decisión, creo que nunca hubiera conseguido todo lo que he conseguido”, valora.

Lo que está claro es que, a estas alturas de la película, lo que representa David Ferrer para el mundo del tenis ya no se puede pagar con ningún tipo de moneda. “No puedo preguntar a todos, pero que solamente un compañero tuyo de trabajo piense algo así, es lo más importante. Una de las cosas de las cuales más orgulloso me siento es de eso, del aprecio que recibo de mi entorno del ver que tus cercanos piensen tan bien sobre ti. Seguramente, el mayor título de todos los que he ganado en mi carrera”.
“Al final, ganar y perder es importante pero no es lo más importante, sino ir mejorando día a día e ir disfrutando del camino, aprovechando todo lo que te aporta el tenis y valorando la formación como persona. Esto es una cosa que yo no supe ver en su momento y ahora sí. Por ejemplo, estos tres últimos meses que no he estado arriba los he disfrutado mucho más que cuando ganaba muchos partidos, muchos torneos o cuando estaba top10. Si eso lo hubiera sabido antes, creo que hasta había podido ser mejor tenista”, concluye el español.