Rafael Nadal tiró de épica para levantar otro partido que tenía prácticamente perdido. El español salvó dos pelotas de partido en el tiebreak del segundo set para terminar sacando adelante un debut complicadísimo en el torneo de Beijing. Tras más de dos horas y media de dura batalla, Rafa derrotó a Lucas Pouille por un marcador de 46 76 75.
Volvía Nadal al circuito después de su victoria en el US Open. Pouille en una primera ronda no es un rival fácil y eso se demostró en los primeros juegos, donde vemos un poco más incómodo de lo normal al español por la talla de su rival, provocándole tomar decisiones arriesgadas en según qué momentos. La presión del francés hace que logre un break en el quinto juego y se despega de un Rafa que no termina de encontrar la forma de imponer su tenis sobre su rival. El mallorquín intenta bolas profundas pero Lucas acaba devolviendo winners de prácticamente todas las clases desde cualquier lado de la pista.
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Pouille intentaba presionar en todo momento con sus tiros e impedía que Rafa golpeara cómodo con su drive. Su táctica era que el partido tuviera el menor ritmo posible y llegó a golpear en este primer set el 95% de sus bolas en el cuadro de fondo, con un 41% cerca de la línea. Eso hacía que Rafa no pudiera tomar la iniciativa de los puntos y terminara cediendo terreno en favor del francés, que se apunta la primera manga a su favor.
Rafa sabe leer los partidos como nadie y sabía dónde estaba fallando. Es por eso que decide dar dos pasos hacia delante y empieza a golpear mucho más cerca de la línea de fondo a pesar de los zambombazos de Lucas que casi besan la línea. Los tiros del español también empiezan a ser más profundos y buscando ángulos, algo que complica al francés para jugar como lo hizo en el primer set. De esta forma, Rafa consigue las primeras bolas de break del partido pero el francés hoy estaba siendo intratable al saque y las salvó con seguridad.
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El set se iba a decidir en el desempate. Ahí, Pouille volvió a demostrar lo fuerte que estaba al saque y devolviendo restos de otro planeta. Se puso con dos pelotas de partido y en la primera que tuvo, en una pelota a mitad de pista fácil con su derecha, la envió incomprensiblemente a la red permitiendo que Rafa entrase de nuevo al encuentro y terminase remontando para llevar el partido al tercer set.
Aunque Pouille podría haber acusado ese error, lo cierto es que el francés continuó a lo suyo y no se dejó avasallar por un Nadal que llegó a tener varias opciones de ponerse con bola de break a favor, pero el francés seguía en el partido gracias a lo bien que le estuvo funcionando el servicio. Fue él, sin embargo, quien llegó a tener una bola de rotura que le podría haber dejado el partido en bandeja, pero el español la terminó salvando. Cuando todo parecía encaminado a un nuevo tiebreak, un horrendo juego del francés al saque con varios errores de bulto (sobre todo un smash clarísimo), entregó el partido a un Nadal que volvía a levantar otra situación adversa como tantas otras veces hiciera en su carrera.

