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Las mujeres no tienen nada que demostrar

Las mujeres deportistas son todo un ejemplo por todos los obstáculos que tienen que superar para ser reconocidas. Las palabras de McEnroe no fueron acertadas.

La historia de siempre. La lucha por ver qué sexo es más fuerte si uno u otro. Pasarán los años y siempre habrá quien quiera probar que es superior al otro cuando no existe realmente ninguna necesidad de hacerlo. ¿Para qué? John McEnroe inició un debate el otro día en el que no dejaba en muy buen lugar a Serena Williams, una de las mejores tenistas en la historia de este deporte. El norteamericano dijo que si ella jugase en el circuito masculino sería la 700 del mundo. La mecha ya estaba prendida.

Y yo creo que Serena, Simona, Garbiñe, Angelique, Karolina, Ekina, Caroline, Johanna, Dominka, Venus, Svetlana o cualquier otra chica del circuito no tiene absolutamente nada que demostrar a nadie. ¿Por qué debería ninguna de ellas probarse contra un hombre para determinar a qué nivel está? ¿Acaso no son ya ellas las mejores del mundo en su modalidad? ¿A quién más tienen que convencer de que son unas deportistas de alto nivel?

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Le voy a decir una cosa, señor McEnroe. Suficiente tienen ya las mujeres deportistas con hipotecar su vida y centrarse en su carrera profesional, dejando de lado muchas de ellas el formar una familia. Porque las mujeres deportistas tienen mucho mérito ya que la gran mayoría no pueden tener hijos muy jóvenes por poder seguir compitiendo. Me parece un sacrificio tremendo. Alguna de ellas, incluso, deciden quedarse embarazadas en plena carrera deportiva, con lo que eso supone. Y no me refiero sólo a dejar de competir y que durante casi un año no puedan generar beneficios, sino a cambios hormonales brutales en su cuerpo y a una pérdida de forma que luego para recuperar cuesta más del doble.

Sólo por eso, yo creo que merecen todo el respeto de este mundo. Ver a Azarenka viajando a todas partes del globo con su hijo recién nacido ya que no se puede separar de él mientras intenta volver es todo un acto de fuerza de voluntad y de amor por este deporte. Ella no puede seguir su carrera normal como le sucede a tenistas chicos, que compiten mientras sus mujeres se quedan en casa recuperándose de haber dado a luz y cuidado al bebé. Su esfuerzo y trabajo debería tener el reconocimiento que se merece.

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Serena es una auténtica brutalidad de tenista. Sus números lo dicen todo. Da igual si perdería contra el 200, el 500, el 700 o un tenista retirado masculino. ¿Qué más da? Seguirá siendo una de las más brillantes jugadoras de la historia y capaz de haber sumado más Grand Slams que los que pudo haber sumado usted. Durante el pasado Open de Australia dio toda una lección que usted debería recordar y es que compitió las dos semanas estando embarazada y terminó ganando el torneo. ¿Sabe lo que cuesta eso? Y la contestación que le dedicó, señor McEnroe, en la que Serena le dice que no tiene tiempo de probar ese tipo de cosas, me parece realmente brillante. La de Michigan demostró una clase y un respeto del que usted debería aprender.

Dejémonos de debates estériles para saber quién es mejor o más fuerte. ¿Acaso no recuerda usted que la derecha de Ostapenko en Roland Garros fue más rápida que la de Murray? ¿Eso la convierte en mejor o peor que un hombre? No. Centrémonos en lo bello de este deporte. En que tenemos dos circuitos maravillosos y muy emocionantes. En que posiblemente estemos ante una de las épocas más bonitas de toda la historia. El hombre, es el hombre. Y la mujer, la mujer. Y ya está.

Y la próxima vez que tenga usted un micrófono por delante y le apetezca volver a faltar al respeto a una mujer, le recuerdo una frase de William Shakespeare: "Es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras".