Ernesto Escobedo, diamante estadounidense de sangre mexicana

Ernesto Escobedo, de origen mexicano, es un talento de 20 años forjado de manera casi autodidacta y se encuentra bordeando ya el top-100.

Diego Jiménez Rubio | 1 Mar 2017 | 14.51
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Orgulloso, maduro y apasionado del tenis. Así es Ernesto Escobedo, una de las grandes sensaciones del circuito ATP en este tramo inicial de 2017. Su nombre se ha ido abriendo paso poco a poco en el circuito, con el sigilo propio de una persona introvertida y trabajadora, y la tenacidad de un hombre que lleva muy a gala sus raíces mexicanas y que renunció a los cantos de sirena de la USTA cuando era apenas un adolescente.

Ernesto nació en Los Ángeles (California), hijo de un padre mexicano que se dedicó profesionalmente al tenis, lo que le llevó a empuñar una raqueta con tan solo 4 años, mostrando unas habilidades inauditas a esa edad. Cualquier entendido en el circuito junior se sorprenderá de ver a este hombre codeándose con los mejores, debido a sus pocas apariciones en torneos de esta categoría. "No pude jugar muchos torneos cuando era muy joven porque mis padres no tenían dinero suficiente. Entrené duro en California durante cinco años, buscando chicos contrastados que entrenaban en la zona para pelotear con ellos", reconoce Escobedo en una extensa charla que recoge el diario TennisChannel.

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"Cuando tenía 14 o 15 años, la USTA se ofreció a ayudarme económicamente pero me obligaban a irme a Boca Ratón (Florida) y yo no quería. Para mí la familia es muy importante y preferí quedarme en casa", reconoce con aplomo el joven estadounidense que está disputando el ATP 500 Abierto Mexicano Telcel, debido a una invitación recibida por parte de la organización, que está siendo aprovechada ya que ganó en primera ronda a su coetáneo y compatriota Stefan Kozlov.

Su nombre comenzó a resonar en los mentideros del tenis mundial ya en 2014, cuando jugó diversos torneos ITF Futures, llegando a semifinales en varios de ellos. Eso le valió una invitación del US Open para la disputa de la fase previa, y Escobedo dio lo mejor de sí mismo. "Me ubiqué en el 600 del mundo y jugué con mucha confianza esa qualy. Logré ganar a Somdev Devvarman y James Duckworth, y me quedé a las puertas al caer contra Facundo Bagnis. Fue un punto de inflexión en mi carrera", revela un Ernesto cuyas prestaciones no han dejado de subir desde ese momento.

Ernesto Escobedo en 2014. Foto: zimbio

Y es que en 2015 Escobedo fue apareciendo en el ATP Challenger Tour aunque sin excesivo éxito. "Tuve una lesión de hernias discales en 2015 y fue un momento duro, pero me recuperé bien y pude entrenar mucho", dice un Ernesto que percibió la necesidad mejorar sustancialmente a nivel físico y táctico. Para ello, contó con el ex-jugador holandés Peter Lucassen, del que habla maravillas como entrenador. "Empezamos a trabajar juntos en agosto de 2015 y el éxito actual es gracias a él", asevera un hombre de 185 centímetros de altura.

El buen trabajo realizado con Lucassen pronto comenzó a dar sus frutos. En el tramo inicial de 2016, Escobedo cuajó grandes actuaciones en el Challenger de Maui y Guadalajara, aunque el punto de inflexión llegaría en Sao Paulo. "Me salté un torneo importante en Florida para viajar a Brasil y fue genil porque llegué a la final". Escobedo cayó frente a Gonzalo Lama, pero ese resultado le hizo ver que todo era posible.

Ernesto Escobedo en Sao Paulo. Foto: atp

Decidió dar el salto a Europa, donde disputó su primer partido del cuadro final de un torneo ATP. Fue en Hertogenbosch, cayendo ante Aljaz Bedene pero dejando buenas sensaciones, que se materializaron en un triunfo en Nottingham ante Diego Schwartzman. "Eran mis primeros torneos sobre hierba y me encantó. Tengo un buen servicio y una derecha incisiva, lo que me permite tomar riesgos por lo que tuve muy buenas sensaciones", reconoce el estadounidense que fue derrotado por Sam Querrey.

Su siguiente hazaña se produciría en el Challenger de Lexington, del que se proclamó campeón ganando en la final a Frances Tiafoe, y posteriormente ganaría también en Monterrey. Ernesto comparte entrenador, viajes y mucho más con Ryan Harrison. "Ambos me han ayudado a entender que en el tenis no todo es ganar, y que debía disfrutar más en la pista. Disfruto más de la vida desde entonces".

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Uno de los grandes ídolos de Escobedo es Roger Federer, a quien conoció en la pretemporada. "Fui a Dubai y pude entrenar con él. Es una gran persona, me dio consejos y cuando nos vimos en Australia me felicitó por mi rendimiento", afirma emocionado un Escobedo que alcanzó los cuadros finales de los torneos de Brisbane y Open de Australia, llegando a ganar a Daniil Medvedev en el Gran Slam.

Respecto a sus objetivos, el estadounidense no elude ninguna pregunta. "Soy 113 del mundo y mi objetivo es terminar el año en el top-70. Voy a jugar más torneos ATP así que lo importante es mantenerme sano". Así es Ernesto Escobedo, un joven ambicioso que sabe de sus grandes posibilidades de futuro. Actualmente está en el puesto 12 del ranking de la NextGen e intentará seguir progresando en Acapulco, algo para lo que tendrá que ganar a Steve Johnson.