Aire fresco, savia nueva, ilusión, esperanza. Eso es lo que aporta un joven griego que responde al impronunciable nombre de Stefanos Tsitsipas y cuyo estreno en el circuito ATP no ha dejado indiferente a nadie. La expectación por ver competir en la élite del tenis mundial a este joven era máxima, y las expectativas se vieron colmadas. No es difícil para el espectactador entendido leer entre líneas y percibir sensaciones que solo los llamados a la cima del tenis mundial pueden transmitir en sus compases iniciales, y esas sensaciones fueron transmitidas por Stefanos en su enfrentamiento contra Jo-Wilfried Tsonga de primera ronda del ABM Amro Rotterdam.
Mucho se lleva hablando de este joven aún en formación pero que apunta maneras. Nacido en 1998 en Atenas, con apenas 10 años recibió una oferta de patrocinio de Lotto y con 12, fue Wilson quien se convirtió en su proveedor oficial de raquetas. Genio precoz, la crisis económica en que estaba sumido su país le obligó a salir de su zona de confort y tener que hacer malabares para poder viajar. Su madre es una reputada periodista deportiva mientras que es el padre quien ejerce la labor de entrenador y fiel acompañante de su hijo por medio mundo.

"Uno de los mejores amigos de mi padre decidió brindarnos ayuda económica cuando estaba empezando, para poder entrenar y viajar a distintos torneos", reconoció Tsitsipas en unas declaraciones de 2014, en las que se destapa como un apasionado del baloncesto y las redes sociales, donde no duda en hablar de tenis y mostrarse cercano con sus ya más de 4000 seguidores en twitter. "Me gusta investigar sobre otros temas y salir de la burburja del tenis, quiero ser una persona completa", decía el griego con tan solo 16 años, dando muestra de gran madurez.
Finalista de la Orange Bowl en 2014 donde cayó ante Stefan Kozlov, el heleno ha experimentado una mejoría notable a nivel físico en los últimos tiempos. Con tan solo 18 años mide 193 centíemtros y se desplaza por la pista con una tremenda agilidad. Sus resultados en torneos ITF y Challengers experimentaron una mejoría muy notable en 2016, cuando logró cinco títulos en eventos Futures y se plantó en la final de los Challengers de Mohammedia y Casablanca.

Sus progresos no pasaron desapercibidos al torneo de Rotterdam y a su director, Richard Krajicek, que en una valiente decisión le dio una wildcard para que se estrenara en el circuito ATP. Lo que más sorprendió del griego en su encuentro ante Tsonga fue su clarividencia de ideas. Se equivocó muy poco a nivel táctico, sin precipitarse en los ataques y jugando de tú a tú al francés, demostrando habilidad para saber elegir el mejor golpe en cada momento, algo casi inverosímil en un tenista de su edad.
En su tenis destaca sobremanera el revés, golpeado a una mano lo que le otorga un plus de preciosismo pero no le resta efectividad. Mueve la pelota con facilidad con este golpe, ejecutando bien el cortado también y haciendo variaciones de ritmo con dejadas muy precisas.

En la derecha tiene más margen de mejora, no siendo un golpe tan natural para él. Cuando asume riesgos es por donde suelen llegar los errores. El saque es simplemente perfecto a nivel técnico, aunque ha de trabajar para imprimir más potencia. Da la sensación de que puede impulsarse más con las piernas y hacer una fuerza superior con el tronco. Detalles en los que seguro ya están trabajando en su equipo técnico.
My best ones from today at the @abnamrowtt. Thank you @tennisnews_gr! pic.twitter.com/iQvYJCiXd8
— Stefanos Tsitsipas (@StefTsitsipas) 14 de febrero de 2017
Stefanos es una gran esperanza en Grecia, país donde el tenis no ha sido un deporte de referencia nunca pero en el que puede revalorizarse tanto por su labor como por la de su compatriota, Maria Sakkari, ya en el top-100 del circuito WTA. "En Grecia el tenis no es un deporte muy popular y la Federación no tiene apenas dinero", reconoce un Tsitsipas encantado con la vida nómada del tenista. "Me encanta viajar porque me ayuda a aprender de otras culturas, y eso es una de las mejores cosas del tenis profesional".
Cuestionado por su gran referencia en el tenis así como sus objetivos en el circuito, Stefanos demuestra una gran ambición. "Me encanta ver jugar a Roger Federer. Ha cambiado la historia del tenis, es muy especial. Mi sueño es superar los Grand Slams que ha ganado él, convertirme en el mejor del mundo y cambiar el tenis en mi país". Aviso a navegantes de un chico que no se debe presionar sino ir poco a poco trabajando.

"Todos existimos para crear cosas y hacer algo que quede para la Humanidad", dijo Tsitsipas hace años en un tweet. Así es el filósofo del circuito ATP. Stefanos Tsitsipas, una estrella aún en formación pero que comienza a lanzar destellos.

