La noche de Melbourne otorgó la posibilidad de ver un tenis sencillamente perfecto, y no solo en la Rod Laver Arena de mano de Roger Federer. Y es que Garbiñe Muguruza volvió a ser esa jugadora que transmite sensaciones de imbatibilidad. Cuando la española está motivada y concentrada, se erige en una jugadora temible para cualquiera y que hace que a todo aficionado le recorra un escalofrío pensando en la ausencia de todo límite para ella.
El partido estaba revestido de un halo de venganza, después de la derrota de Muguruza ante Anastasija Sevastova en la primera ronda del US Open 2016. Las molestias físicas en el muslo izquierdo de la española seguían generando dudas sobre sus posibilidades de progresar a la segunda semana, pero el talento despejó de un plumazo esos interrogantes. Garbiñe ganó y convenció, sumando ya puntos en su casillero en este Open de Australia 2017 ya que el pasado año cayó en tercera ronda de este torneo ante Barbora Strycova.

Desde los primeros compases del encuentro se pudo ver que el todo estaba en manos de Muguruza. No ha de ser fácil ser consciente de que eres la que ha de dirigir todos los encuentros, y que el resultado no depende tanto de lo que haga la rival sino de la manera en que te desplaces por la pista y la mente esté despejada. No hubo ni una sola nube en la cabeza de la hispanovenezolana, ni siquiera cuando perdió el servicio a las primeras de cambio.
Garbiñe comenzó algo precipitada en la búsqueda de golpes gandores pero estuvo muy inteligente al bajar algo la velocidad de sus tiros y buscar más altura y ángulos. Eso acabó por desconcertar por completo a una Sevastova carente de la velocidad de piernas necesaria para escapar del fondo de pista, lugar al que la recluyeron los tiros de la nacida en Caracas. La letona siempre fue a remolque y no pudo desplegar su amplio arsenal de golpes y cambios de ritmo.

La española estuvo inconmensurable en el aprovechamiento de bolas de break (5/5), y ganó muchos puntos con su primer saque. 6-4 6-2 fue el resultado final en un partido que puede relanzar a la española y volver a hacerla creer que es una clara candidata al título. Su siguiente rival será Sorana Cirstea, una jugadora realmente completa y que venció a Carla Suárez-Navarro en segunda ronda.

