David Ferrer, 21º del ranking mundial y octavo cabeza de serie del ATP 250 de Brisbane, se estrenó con victoria en el 2017. El alicantino consiguió el primer triunfo del tenis español de la temporada al sobreponerse a uno de los ídolos locales, Bernard Tomic, por un marcador de 6-3, 7-5 en 83 minutos de encuentro. Ferru fue mucho más consistente que el australiano, estuvo más sólido desde el fondo de pista y se benefició de que Tomic no encontró su saque y su derecha tampoco funcionó como esperaba.
“Es un gran comienzo de año para mi, ya que (Bernard) es un gran jugador. Yo jugué consistente, esa fue la clave del partido”, comentó el alicantino en la rueda de prensa posterior a su encuentro inaugural. "Hoy ante Tomic me he sentido bien, regular y consistente. Lógicamente, era un partido difícil y estoy feliz, por la victoria y sobre todo por el contrario al que he podido derrotar. Al principio ha sido un partido duro, pero a él también le ha costado superar el sofocante calor”, añadió .La victoria es importante para Ferrer, no solo por el hecho anecdótico de conseguir el primer triunfo del tenis español del presente año, sino porque venía con una carga importante de viajes y traslados en los últimos días.

El español estuvo junto a Juan Martín del Potro haciendo exhibiciones en Argentina durante la pasada semana. Jugó el martes en Buenos Aires, el miércoles en Mar del Plata (ciudad a unos 410 kilómetros de la capital argentina), y este lunes ya se estaba estrenando en Australia. Meritorio conseguir una victoria tras tanto viaje en los últimos días, con el desfase horario, el ‘jet lag’ que carga el cuerpo. “La verdad es que los primeros días estaba muy acalorado, vine un poco justo”, admitió Ferrer en la web de la ATP. Pese a los inconvenientes, el español pudo apartar del cuadro a un tenista que se hace fuerte en casa y suele ofrecer su mejor versión en territorio australiano.
Pero Tomic no tuvo el día hoy. Pagó caro sus errores y no encontró la manera de romperle el ritmo al alicantino. “Sabía que iba a ser muy duro, ya que (Ferrer) es uno de los mejores jugadores del mundo. Todo el mérito para él”, comentó el australiano, quien descenderá en el ranking (es el 26º de la clasificación mundial) debido a que no pudo defender las semifinales del 2016.

El ex número tres del mundo ya está en segunda ronda de Brisbane (torneo que reparte 495,630 dólares en premios), demuestra una vez más que tiene tenis de sobras para estar peleando junto a los mejores tenistas del planeta en el curso que acaba de arrancar. ¿Su objetivo para el 2017? Competir a su máximo nivel, estar sano, que lo respeten las lesiones y mantener esa ilusión que a día de hoy sigue teniendo. Además, entre otras cosas, escalar en el ranking. Ese es uno de sus retos para la presente temporada.
En Brisbane empezó con el pie derecho, festejó el año nuevo con triunfo y ahora tiene margen para seguir sumando. En la siguiente instancia se enfrenta a otro tenista australiano: el joven Jordan Thompson, que recibió un 'wild card' por parte de la organización y la aprovechó venciendo al sueco Elias Ymer. Ferrer arrancó el 2017 de la mejor manera posible: sano y con un triunfo.

