El calendario de Dominic Thiem va camino del culebrón. Como si deshojara una margarita, el austriaco ha ido reorientando sus palabras sobre ello, corrigiendo en un principio el exceso de torneos que debía jugar para después formar de nuevo una hoja de ruta para 2017 nuevamente numerosa y apretada en el tiempo. Desde Brisbane, donde Dominic comenzará el año, volvió a subrayar una necesidad: jugar más y más partidos. Tras Brisbane, Thiem jugará Sidney, siendo uno de los escasos grandes jugadores que jugará dos torneos antes del Open de Australia.
"A principios de año, es importante jugar algunos partidos, creo que ha pasado casi un mes y medio desde el último partido. El torneo de Brisbane es muy fuerte, y es posible que pueda caer prematuramente, así que es importante competir en un par de partidos antes del Abierto de Australia. Soy el tipo de jugador que necesita jugar muchos partidos y también necesito jugar algunos torneos más pequeños para obtener confianza de cara a los eventos más grandes".

El tiempo y la experiencia le irán dando la información que todos los grandes jugadores necesitaron para dosificar y enfocar los esfuerzos en determinados momentos. Thiem será nuevamente uno de los tenistas que más atenciones generará en esta nueva campaña. También en Brisbane, con una nómina de jugadores realmente espectacular para arrancar la temporada. Uno de sus compañeros de generación, que jugará en Perth la Hopman Cup, también tendrá sobre sí mismo multitud de miradas. Un jugador del que también Thiem considera un rival a batir y del que pronostica un lugar entre los mejores
"El potencial de Kyrgios es absolutamente enorme. Es uno de los jugadores más peligrosos de todo el circuito. Nadie quiere jugar contra él porque tiene un gran saque, y apenas tiene puntos débiles. En realidad, creo que va a estar en el top 10 en 2017".

