“Todo pasa por una razón y estoy intentado comprenderlo”. Así se expresa la tenista carioca Beatriz Haddad Maia ante la enésima lesión de su todavía corta carrera en el circuito WTA. La jugadora nacida en Sao Paulo lleva tras de sí un completo ramillete de problemas físicos y lesiones que están lastrando en buena medida su progresión. Se espera mucho de esta tenista brasileña para la fatalidad parece que va de la mano de Beatriz Haddad. Un accidente doméstico ha sido el último contratiempo de esta espigada tenista de 1,84 m.
Como se ha hecho eco Marca a través de Globo Esporte, Beatriz Haddad estaba ya preparando a toda máquina la próxima temporada con otras insignes raquetas del tenis brasileño como Thiago Monteiro o Thomaz Bellucci. Había cuajado una gran temporada 2016 nuestra protagonista, escalando del puesto 271 al 172, acercándose por tanto a su mejor clasificación histórica, el 148. Pero la zurda de Sao Paulo se topó con un revés que la pilló con la guardia baja.
Un accidente doméstico ha tenido la culpa de la última lesión de Beatriz ‘Bia’ Haddad. Nada que ver con el tenis. Un “tropiezo bobo” como ella misma ha admitido le ha costado la fractura de tres vértebras y el consecuente período de inactividad que la tendrá como mínimo dos meses fuera de las pistas, perdiéndose el primer Grand Slam del año, el Abierto de Australia.
“Venía realizando una gran pretemporada, estaba súper a gusto y muy motivada para los primeros torneos. Ya no sirve de nada lamentarse. Intentaré recuperarme lo antes posible y volver con más fuerza. No debo pensar que cometí un error”, contaba la carioca en su perfil de Facebook.

El historial de lesiones de Beatriz Haddad podría ser el de una tenista cerca del retiro o incluso ni eso. Es complicado digerir tantos problemas físicos siendo aún tan joven. En el año 2013 sufrió una lesión en el hombro derecho a causa de una dislocación así como una fractura en el húmero. Todo ello como consecuencia de una caída durante un partido en un torneo en su país. No se quedó ahí la cosa. Ese incidente le provocó tres hernias discales que repercutieron tremendamente en su quehacer. Llegó un momento en el que no pudo soportar más los intensos dolores en la espalda por lo que pasó por el quirófano. La pierna se le paralizaba incluso. En 2015, tras cuajar su mejor año hasta el momento, donde ganó sus primeros partidos WTA y llegó a los cuartos en Río de Janeiro, tuvo que volver a operarse por nuevos problemas en el hombro.
Una jugadora que se había colocado a finales de 2016 como la mejor tenista de Brasil. Que venía con muchísimas ilusiones para el 2017. Pero sin embargo, las lesiones, las dichosas lesiones, le vuelven a colocar barreras delante de su futuro en el tenis. Una vez más, será su misión primordial echarlas a bajo y seguir labrándose una prometedora carrera. Nadie dijo que esto fuera fácil, postularía alguno.

