No ha sido fácil para Benoit Paire lidiar con las críticas en su país en los últimos meses. El francés fue expulsado del equipo Olímpico francés acusado de actos de indisciplina y discusiones dentro de la selección. El tenista no ha tenido reparos en contar todo lo que ha ocurrido dentro en una entrevista en la que L'Equipe se hace eco.
"A mí los Juegos me importaban mucho. Por mi pasado con la Federación francesa, él (el director Arnaud Di Pasquale), no estaba muy contento de verme elegido. Cuando me seleccionaron, él me llamó justo después y lo primero que me dijo fue: 'Aquí, las reglas son éstas, éstas y éstas', ni una palabra de agradecimiento", comienza diciendo Paire, que lanza una pullita después de ver que a Caroline Garcia y Kiki Mladenovic le quitaron la suspensión y a él no. "Si yo hubiera sido el número 1 francés, mi suspensión se habría anulado rápidamente. Lo que más me duele es que me han suspendido hasta febrero y eso me hace no seleccionable para la Davis y ella ha sido siempre mi sueño", declara.

"El único error que cometí fue dormir fuera de la Villa dos días antes de mi primer partido", confiesa Benoit. "Fui excluido por eso. Esperaban muchas medallas y de alguna forma, yo serví como cabeza de turco", agrega.
El francés habla entonces de un capítulo un tanto espinoso. "En el US Open, Pouille dijo: 'No diré nombres, pero he visto a tenistas despreciar la camiseta de Francia. Yo la respeto'", dejando caer que podía referirse a él. "Está claro que hay cosas que preferiría no leer. Lo único que quiero decir es que si algún día tengo mejor ranking, no criticaré a los demás", se defiende. Paire sale al paso de todas y cada una de las críticas que le han caído desde Francia por su carácter. "He ido a psicólogos y aparentemente no estoy loco", bromea.
Para concluir, Paire se centra en el Open de Australia y habla sobre lo que podría ocurrir si lo hace bien allí. "Yo no puede ser seleccionable para la eliminatoria ante Japón en febrero pero quién sabe, si gano el Open de Australia todo puede cambiar", sentencia entre risas. Seguro que sus palabras no sientan demasiado bien en la Federación y entre sus propios compatriotas.

