Maria Sharapova ve la luz al final de un túnel que se presagiaba mucho más largo y tortuoso de lo que en realidad ha sido. La sanción por dopaje que le impuso la ITF al encontrar la sustancia Meldonium en unos análisis al inicio del 2015, hacían presagiar una gran dificultad para volver a ver competir a la de Siberia. Dos años en el dique seco y un regreso con 31 años no era fácil, pero Sharapova ganó el recurso que presentó como alegación al Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) y la sanción se redujo, permitiendo su regreso a las pistas en abril de 2017.
La rusa va calentando motores con vistas a la fecha marcada para su retorno a las pistas, y participó en unas jornadas solidarias con clínics deportivos en Puerto Rico, cuyo broche de oro fue un partido de exhibición disputado contra la ídolo local Mónica Puig, medallista de oro en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016.

En declaraciones previas al partido, Sharapova mostró su alegría por volver a sentirse tenista. "Es muy importante jugar de nuevo después de tanto meses, aunque llevo entrenando desde marzo. No es fácil la inactividad porque llevo desde niña ligada a este deporte", dijo la siberiana antes de dar rienda suelta a su ilusión por tener abril ya en el horizonte. "Me emociona mucho poder volver a ser parte de este mundo de nuevo".
"No será nada fácil volver a la competición", reconocidó una Sharapova a la que no se vio mal durante el partido de exhibición que disputó ante Mónica Puig, y que se saldó con victoria para la puertorriqueña por un marcador de 6-3 1-6 10-6 en el supertiebreak del set definitivo. "Fue un placer jugar con espectadores después de tantos meses", reconoció una sonriente Sharapova a la que se vio falta de ritmo pero sobrada de motivación, en un encuentro en el que ambas contendientes estuvieron concentradas y queriendo ganar.

Sharapova se deshizo en elogios hacia Puig, de la que dijo que sus logros "sirven para animar a los jóvenes a hacer deporte y que logrará grandes hazañas ya que está rodeada de las personas correctas. Puig devolvió los elogios a la rusa, diciendo que para ella "es un honor estar al lado de otra medallista olímpica" y que Sharapova "es una gran campeona y embajadora del deporte a nivel mundial". La rusa comienza el lavado de imagen en unos meses que se esperan intensos para ella, tanto a nivel de entrenamientos como de comparecencias en medios de comunicación.

