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David Ferrer: “Perdí la noción de competir, perdí mi esencia”
El gran luchador de Jávea habla con El País sobre el bajón que ha sufrido en su tenis en este 2016. A pesar de ello, ‘Ferru’ sigue con ilusión y con ganas de competir.
Un seguro de vida, un jugador incombustible, una roca, alguien que no hacía sino mejorar a cada año que pasaba. Ese era David Ferrer. El alicantino había sido un incondicional del top 10, de jugar finales y de ganar títulos durante gran parte de su carrera. Algo ocurrió en este 2016 sin embargo. Ferrer perdió su habitual consistencia, su rutinaria regularidad. El resultado ha sido un 2016 desalentador, descorazonador y que para muchos significaba la víspera de su retirada. David, fiel a su espíritu guerrero y fajador, quiere seguir, quiere rehacerse y volver por sus fueros. Así lo expresa en una entrevista muy completa para El País.
El finalista de Roland Garros y ex número 3 del mundo admite que esta temporada no ha sido fácil de digerir. Se ha sentido como nunca antes, no ha encontrado respuesta para los problemas que ha tenido que arrostrar. “Estuve como dos o tres sin rumbo, algo que nunca antes me había pasado”, cuenta David. “A otros ya les había pasado, pero a mí era la primera vez. Nunca me había visto incapaz de luchar por los partidos. Siempre me ha movido la ambición de ganar y esta temporada ha sido la obligación de seguir ahí lo que me ha empujado, pura inercia”, admite Ferrer, que arrancó como un tiro en Australia haciendo cuartos pero sus prestaciones fueron disminuyendo a la vez que se disolvía su esencia. Esencia que reconoce se dejó por el camino en 2016.
“Estás cada vez más obligado a ganar cuanta mayor presión y mejor ranking tienes. Es una carga constante. Llega un momento que afecta por completo a tu cuerpo y mente y necesitas desconectar o parar un tiempo”, afirma Ferrer, que a sus 33 años parecía tener un fuelle infinito. “Hubo un momento en el que perdí la noción de competir, perdí mi esencia”, recalca el alicantino, ahora en el puesto 21º de la lista de entradas de la ATP.
Lo fácil y hasta lo lógico es aventurar que David Ferrer está acabado. Que su cabeza ya quebró. Que no será capaz de recuperar sus antiguos bríos. La posibilidad de que eso ocurra existe, pero tenemos la garantía de que el de Jávea hará todo lo que esté en sus manos para que eso no ocurra. “Me veo con ilusión y ganas de seguir jugando, esto es lo más importante. Sigo estando motivado por conseguir más títulos y sentir grandes emociones sobre la pista, en la Copa Davis por ejemplo”, se sincera Ferrer. “Si no fuera así me quedaría en mi casa, nadie me obliga a viajar ni a jugar”, explica. La opción de la retirada no está precisamente en el horizonte más inmediato de uno de los grandes jugadores de la época dorada del tenis español.

“Asumo que no volveré a ser de nuevo un tenista y experimentar lo que siente en una pista. Por lo que quiero aprovechar todo esto lo máximo posible. No he pensado en dejarlo”, deja claro David, que siente orgullo por su carrera y por cómo le han visto desde fuera, aunque se le tildará de un jugador puramente físico. “No me quejo para nada de mi carrera. Que te describan como una persona que se supera a sí misma, que es luchadora, es muy positivo. Al fin y al cabo, llegar a ser el número 3 del mundo siendo solo fuerte físicamente es imposible”, entiende Ferrer, que preguntado por la situación de aquel que siempre le hizo sombra como Rafa Nadal, también amagando su ocaso como tenista, ha dicho:
“Rafa aún tiene sus opciones de ganar Grand Slams. ¿Por qué va a querer dejarlo? ¿Por qué no puede volver al número uno? Está en el top 10 y todavía disfruta”, cree Ferrer, que apunta a la Copa Davis como una de sus principales ilusiones en el curso que está por entrar. “Hay equipo para ganar la Davis. Es difícil, pero España tiene uno de los mejores equipos. Diría que solo hay tres o cuatro naciones del nivel de España en cuanto a tenistas del alto nivel”, sentencia ‘Ferru’.