Más sabe el diablo por viejo que por diablo. Esta recurrente frase en el imaginario colectivo para describir la importancia de la experiencia, adquiere un cariz latente en el mundo del tenis actual, donde se aprecia una creciente longevidad. Y es que hay nueve jugadores de 34 años o más que se encuentran en el top-100 y compitiendo con garantías de éxito en los grandes torneos.
En un deporte tan exigente mentalmente como el tenis, el estar curtido en mil batallas y poseer la inteligencia suficiente que da la madurez, es cada vez más importante. Estos son algunos de los casos más notables en cuanto a longevidad en el circuito ATP. Unos "abuelos" que están dispuestos a seguir haciendo las delicias del público local y foguearse con imberbes que apenas se sostenían en dos piernas cuando ellos ya estaban en el circuito profesional.
Roger Federer. 35 años
Uno de los mejores jugadores de la historia se hace mayor. Ríos de tinta corren desde hace años sobre el declive y próxima retirada del de Basilea, pero Roger se aferra a su talento innato para continuar siendo competitivo. Los objetivos de Roger no son solo competir sino ganar, y eso es algo que desde que ha cumplido la treintena, solo ha podido hacer en una ocasión en Grand Slam. Fue en Wimbledon 2012, ya con 31 años, pero Federer no quiere irse de vacío.

Su meta es ser uno de los tenistas más veteranos en ganar un major y para eso se está preparando concienzudamente a nivel físico desde hace meses. Si alguien puede elevar a un estatus superior el concepto de veteranía, es él.
Ivo Karlovic. 37 años
Lo del croata parece una película de ficción. Ver a un hombre de 211 centímetros de altura y que ya peina canas desde hace años, competir contra los mejores y estar situado en el top-20 del circuito parece un milagro. Ivo tiene la sabiduría para explotar al máximo sus virtudes y esconder sus defectos.
Racionaliza esfuerzos como el que más y sigue manteniendo la ilusión por mejorar cada día y lograr ambiciosas metas. Cerró 2016 con un bagaje muy positivo en el que se incluyeron dos títulos (Los Cabos y Newport). Parece capaz de llegar a los 40 años siendo profesional.

David Ferrer. 34 años
Era una de los treintañeros de oro, de esos jugadores cuyo nivel no paraba de crecer con los años. Sin embargo, en 2016 David dio un paso atrás en sus prestaciones que parecen vaticinar el ineludible y dramático declive. Pase lo que pase a partir de ahora, Ferrer siempre quedará en la retina de los aficionados como uno de los jugadores más regulares, aguerridos y generosos en el esfuerzo en toda la historia de este deporte. Su juego, de gran exigencia física, es lo que puede hacer que no esté más años en el circuito siendo tan competitivo como Federer o Karlovic.
Feliciano López. 35 años
El mejor rendimiento del toledano se está viendo en los últimos cuatro años. Cumplir los 30 le sentó bien a un Feli que es capaz de combinar sus comparecencias en el dobles e individuales con rotundos éxitos en ambas modalidades. Ganador de al menos un torneo en todas las superficies, triunfador en la modalidad de dobles ganando Roland Garros, y capaz de alcanzar octavos e incluso cuartos de final en Grand Slams. Eso son los avales que convierten a Feli en uno de los representantes más exitosos de la fórmula de la eterna juventud.

En el top-100 también están Nicolás Mahut, Paolo Lorenzi, Mikhail Youzhny y Paul-Henri Mathieu, que a sus 34 años se afanan por agarrarse al circuito como un clavo ardiendo. En el caso del italiano, sus éxitos están llegando también desde que entró en la treintena, mientras que Youzhny y Mathieu están lejos de su mejor nivel pero siguen siendo jugadores competitivos.
Además, Stephane Robert ha alcanzado a sus 36 años los mejores resultados de toda su carrera. Luchando por entrar entre los 100 mejores del mundo se encuentra el dominicano Víctor Estrella-Burgos (36 años), Benjamin Becker y Marco Chiudinelli (35 años) o Julien Benneteau (34 años).
Sin embargo, todos ellos están aún lejos de dos casos que sobresalen por encima de todos; dos superhombres que acarician con la yema de los dedos la posibilidad de competir a máximo nivel con 40 años, y que se erigen en historia viva del deporte de la raqueta.
Radek Stepanek. 38 años
El checo era profesional cuando Alexander Zverev aún no había nacido. Esto puede servir para hacerse una idea del mérito que ostenta un hombre abonado al circuito ATP desde 1996. Stepanek es uno de los jugadores más carismáticos del circuito y su juego de otra época, con golpes planos y cortados, sigue siendo un atractivo para cualquier aficionado.

Su pasión por el tenis no tiene límites, y es la que le ha permitido superar graves lesiones ya entrado en la treintena y continuar siendo un tenista importante. Su objetivo en 2017 es regresar al top-100, algo que tiene al alcance de su mano, siendo actualmente el 107 del mundo.
Rubén Ramírez-Hidalgo. 39 años
El más difícil todavía. Da la sensación de que cuando no se vea a ese apasionado individuo con una manga de la camiseta subida hasta el hombro, el mundo del tenis no será lo mismo. El alicantino se bate el cobre en torneos Challenger con tenistas veinte años más jóvenes que él, y lo hace con honestidad.
Rubén es una figura fundamental en el tenis, erigiéndose en un ejemplo para todos los jóvenes que sueñen con vivir del tenis. Situado en el puesto 148 del ránking ATP, se resiste a decir adiós al circuito ya que siente que todavía tiene cosas que ofrecer. Quiere volver a disputar torneos ATP y buscar la posibilidad de entrar en algún Grand Slam, algo que sería un colofón sublime para un hombre que ganó más de 400 partidos en el circuito Challenger.

Si algo queda claro es que en el tenis la "esperanza de vida" de los jugadores se está alargando cada vez más. Un total de 39 jugadores de los 100 mejores del mundo tiene 30 años o más, un dato aplastante e impensable hace un tiempo. ¿Echas de menos a algún veterano en esta clasificación? ¿Cuánto crees que aguantarán en liza en el circuito ATP?

