Skip to main content

Murray: "La gente me ve de manera diferente desde aquellas lágrimas en Wimbledon"

Alejandro Arroyo - 1 nov 2016 | 17:20

El tenista escocés remarca la importancia de saber liberar emociones como factor fundamental para manejar la excesiva presión 

Hace unas fechas, Andy Murray opinó sobre el comportamiento de Kyrgios en el Masters de Shanghai. El británico aprovechó en aquella ocasión para reflexionar sobre cómo los deportistas y los hombres manejan sus emociones, en muchas ocasiones reprimidas por el significado y repercusión que puede tener. En una reciente entrevista con el Huffington Post, el número 2 del mundo reabre de nuevo esa reflexión y argumenta cómo cambió la percepción de la gente el día que no pudo contener las lágrimas tras caer en la final de Wimbledon 2012. Así se expresaba Murray en la rueda de prensa previa al ATP Viena:

"Como atleta se supone que debemos ser mentalmente fuertes y si se te ve hablar y compartir tus sentimientos, no creer en tí mismo o no luchar para hacer frente a la presión, ya es algo negativo. Desde una edad temprana uno no se abre realmente a ello y es en una edad más avanzada cuando es más fácil hacerlo, aunque pienso que debería fomentarse el expresarse desde más jóvenes. Sé que estamos en una posición privilegiada y que somos muy afortunados de estar haciendo lo que estamos haciendo, pero también hay mucha presión y no siempre es tan fácil de manejar (...). Mientras más personas pueden hablar acerca de sus problemas, mejor. No ha habido una cultura en el deporte sobre eso antes. Siempre todo debe mantenerse en silencio, sin decir nada al respecto".

El escocés ha querido en esta ocasión valorar cómo muy positivo la capacidad de expresar tus emociones en determinados momentos: "Creo que está claro que mi trabajo es bastante emocional. Si gano o pierdo hay una enorme cantidad de emociones por debajo de lo que se ve a simple vista. La presión siempre está ahí y honestamente, a veces es difícil de ocultar".

Murray, con la perspectiva del tiempo, valora cómo determinados momentos de rabia incontenida no sirvieron para canalizar y reorientar victorias y derrotas pero sí que tuvo un significado muy positivo que en la central de Wimbledon no pudiera contener las lágrimas. "En mis años jóvenes a veces me esforcé por gestionar lo que estaba pasando en mi cabeza. Momentos de ira o frustración los solté hacia fuera y rara vez me ayudó a ganar. Pero cuando lloré en la pista central de Wimbledon tras caer ante Roger Federer, algunas personas me vieron con una mirada diferente".

Aquel momento, transformó definitivamente la manera en que Andy fue mirado desde aquel momento. "La gente no me vio débil o pensaron mal de mí, fue todo lo contrario. Sentía como que me respetaban muchos más. Ellos me respetaron por abrirme y liberar presión de aquella manera, de quitarme esa máscara que en momentos nos perjudica. Lamentablemente, muchos hombres no sienten que deban quitarse esa máscara. Muchos hombres expresan sus tensiones y emociones de una manera que en ocasiones termina autodestruyéndoles. No encuentran las herramientas para hacer frente a lo que está pasando en sus vidas".