No hay color. Angelique Kerber lleva cuatro partidos en el WTA Finals de Singapur y en cada uno ha demostrado que su nivel tenístico está a años luz del resto. Una jugadora tranquila, concienciada y enfocada a su objetivo, la alemana inclinó a la vigente campeona, Agnieska Radwanska, para acceder a la última ronda del viaje (6-2, 6-1). El salto de calidad de este 2016 la ha llevado a ser la gran rival a batir y ya solo Dominika Cibulkova puede impedir que la de Bremen se proclame Maestra del circuito femenino.
Lo cierto es que Angelique Kerber venía muy enfadada a este torneo de Singapur debido a sus malas experiencias en el pasado. Hasta en tres temporadas intentó aquí la gloria y en ninguna de ellas alcanzó siquiera las semifinales. Pero 2016 es un año diferente. Un año en el que se ha convertida en doble campeona de Grand Slam, finalista en Wimbledon, medallista Olímpica y número uno del mundo. Todo eso, así de seguido, puede producir un cortocircuito en la cabeza más fiable. O al contrario, puede hacerte tan sumamente peligrosa que derroches superioridad en cada paso que des.
Radwanska representaba el penúltimo examen para la alemana en su búsqueda de El Dorado en Singapur. La ‘profesora’, la vigente campeona y maestra, seguramente la tenista que mejor lea este deporte en la actualidad, era la encargada de medir la temperatura de la mejor raqueta del planeta. Una mujer que ha hecho de su estilo un arte pero que nunca logró encontrar recompensa suficiente a tanta genialidad. Imagínense en qué nivel estará hoy en día Kerber para que no se las pueda situar a las dos en el mismo escalón. Al menos ahora mismo, porque en asaltos previos dominaba la polaca por 6-5. Pero aquí ya no había tiempo para borradores ni versiones archivadas, era la hora de sacar la máxima determinación posible, sin error que valga.
Sin piedad de su mejor amiga del circuito, Kerber reunió todos los ingredientes en su raqueta y, cuando ya los tuvo ordenados, se encargó de ir repartiéndolos a su antojo. Vale que estamos ante la número uno del mundo, pero ceder solo tres juegos ante la número 3 da para pensar, aun estando hablando de la élite del tenis femenino, es evidente que existen varios escalones de calidad entre ellas. Mañana se celebrará el fin del curso entre la máxima aspirante y la ‘tapada’ del torneo. ¿Lógica o sorpresa? En menos de 24h lo sabremos.

