Dos de dos, Angelique Kerber no ha podido empezar mejor las WTA Finals en Singapur. Tras batir hace un par de días a Dominika Cibulkova, hoy se ha deshecho de Simona Halep (6-4, 6-2) demostrando de nuevo una superioridad y una mentalidad al alcance de muy pocas. Todavía no está clasificada matemáticamente a semifinales, necesita un triunfo de Cibulkova en el segundo partido de la jornada, pero mucha carambola debería darse para que la alemana no pisara incluso algo más que unas semifinales. De momento, su tenis, no encuentra oposición.
Las dos venían de ganar sus respectivos partidos de debut, con lo que aquí se suponía que se iba a decidir la gran favorita del Grupo Rojo. Desgraciadamente para el espectáculo, no llegó a correr la sangre, Kerber no dio ninguna opción de que ocurriese. Fue el primer set el más competido del partido -tan solo se disputaron dos- pero pese a tener delante a la número 1 del mundo y a la número 4, la diferencia por momento parecía abismal. Ya desde el comienzo puso Angelique la directa para tomar ventaja, firmando el primer aviso y recogiendo el testigo de gran candidata al título. Sin embargo, no fue suficiente. Del 3-1 se pasó al 3-4 a favor de la rumana, ofreciendo ambas sus grandes fortalezas pero también sus debilidades. Y justo cuando el marcador hacía justicia para ambas, de nuevo Kerber volvió a sacar esa cabeza privilegiada que le ha hecho instalarse en lo más alto. Un break y un juego al servicio. Listo, 6-4.
El golpe había sido duro, ni Darren Cahill pudo modificar la dirección de aquel primer set intentando aleccionar a su pupila desde el banquillo. Tampoco había sido tan superior la de Bremen, al menos en cuanto al resultado. Los enfrentamiento entre las dos, de hecho, no podían estar más apretados, 2-3 para la de Constanta. Incluso se podía llegar a pensar que Simona tenía ese ‘algo’ para desestabilizar a a Kerber en pista. Si así era, todavía faltaba un segundo parcial para demostrarlo. Pero no, tampoco hubo opción.
Angelique salió con la misma mordiente, sin perder comba, con la mente en todo momento señalando un hándicap que nunca había podido superar: la fase de grupos del WTA Finals. Tres intentos y siempre eliminada antes de semifinales. Hoy una victoria no le aseguraba nada, pero sí que le acercaba al objetivo. Halep, totalmente ya fuera del encuentro, volvió a apoyarse en Cahill pero fue perder el tiempo, incluso hubo un momento en el que se olvidó del marcador y se fue a la silla con un 40-30. Estaba bloqueada. ¿Y cómo se desbloquea una jugadora que va perdiendo 6-4 y 5-2? Exacto, a palos. Y a punto estuvo de trastocar los planes de su rival, pero hubiera sido injusto. Victoria de la número uno y prácticamente en semifinales.

