Alguna vez hemos visto a tenistas profesionales cambiarse de mano en un lance desesperado del juego e impactar la bola no de revés, sino de derecha, con su ‘otra’ derecha. Casos como los de Maria Sharapova con su zurda o Tommy Robredo. Pero esto es algo puntual, en un largo peloteo no se atreverían a cambiarse la raqueta de mano. He aquí una excepción, la de un adolescente en su primer año de instituto en Estados Unidos que se empieza a hacer famoso por el hecho de que desarrolla un tenis en el que no posee revés, sino dos derechas. Aquí va su historia que trae el portal coloradoan.com.
Nuestro joven protagonista se llama Akhil Gupta. Este chico se encuentra en su primer año de instituo en el Fossil Ridge High School de Fort Worth, Texas. Podría ser alguien normal, con muy buen nivel de tenis pero que sin duda, pasaría desapercibido para la gran mayoría. Salvo por un detalle. Akhil es ambidiestro. Sí, juega con dos derechas, una de diestro y otra de zurdo, algo que muchos siempre nos hemos imaginado cómo sería y que este chaval pone en práctica. Y no precisamente con mala fortuna.
Akhil y sus derechas llevan un primer año en el instituto formidable. Posee un récord de 18 victorias y 0 derrotas, nadie ha podido con él. Ha salido victorioso en la Front Range League y ha conseguido numerosos títulos. ¿Cómo ha desarrollado ese estilo de juego? ¿Realmente es cómodo para jugar y triunfar?
“Nunca había tenido tanto éxito”, cuenta su entrenador en el instituto Steve Schultz. Akhil cuenta que de pequeño se encontraba entrenando y que vio cuán difícil sería alcanzar una pelota por su lado izquierdo, así que ni corto ni perezoso cambió de mano y alargando el brazo pudo impactar la bola con un ‘drive’ de zurdo. Gupta es de por sí diestro, diríamos que es su derecha natural.

Desde entonces desarrolló ese juego ya que sus entrenadores quedaron altamente satisfechos con el armónico ‘swing’ que poseía con el brazo izquierdo. Para el saque seguiría sirviendo con la derecha y para los golpes complicados como pueden ser al cuerpo, recurriría, esta vez sí, al revés a una mano de diestro.
“En los últimos años he trabajado mucho en mejorar mi derecha de zurdo para que sea tan buena como mi derecha natural de diestro”, cuenta Akhil. “Ahora se están igualando mucho. Sin duda que seis años de entrenamiento se notan”, admite un chico que reconoce que los resultados no le preocupan demasiado en estos momentos. Prefiere centrarse en progresar como tenista y pulir tenis único y digno de ser visto. Su entrenador se deshace en elogios, entusiasmado por el crecimiento de su pupilo.
“Él no tiene ese lado débil. Nunca había tenido tanto éxito como ahora siendo el número 3. Es realmente increíble ver su éxito”, cuenta Schultz sobre Akhil Gupta. Pase lo que pase, este será un caso digno de estudio, quien sabe si no creará escuela en un futuro originando una concepción absolutamente distinta del tenis donde el revés quede casi obsoleto, apartado del camino por dos derechas que puedan dominar el juego.

