Se cumplen 50 años de la victoria del español Manolo Santana en Wimbledon, el primer español en coronar el torneo más prestigioso del mundo del tenis. En una entrevista para el diario AS, Santana recuerda con detalle aquellos días, en los que vencer para un español era considerado algo difícil incluso de imaginar, aunque el propio Santana argumenta que aquello no era del todo descabellado.
"Yo había jugado y me había entrenado mucho en hierba con los australianos, no solo en la final de la Copa Davis de 1965 sino incluso antes. Recuerdo un partido de 1962 con Rod Laver en Wimbledon, en el que me ganó 17-15 en el segundo set, por ejemplo. No había tiebreak, otra de las cosas que han cambiado. No sé: todo junto, el tenis de hoy se trata de otro juego, si lo comparamos con el de hace 50 años. No podíamos sentarnos en los cambios de lado y por el título de 1966, me dieron diez libras y un reloj Rolex que aún conservo en Madrid. Iba al torneo en el Metro de Londres e íbamos bien. No era aún la Era Open. Por participar en los Juegos Olímpicos de 1968, en México, recibí un cheque de 124 pesetas... que también conservo. Entonces éramos lo que se llamaba amateurs o aficionados".
Pocos saben o recuerdan que Santana se había tomado Wimbledon como un objetivo prioritario. "Ya desde 1965 había tomado la decisión de no ir a Roland Garros para prepararme expresamente y jugar mejor sobre hierba. Quería ganar Wimbledon a toda costa, sabía que podía ser el espaldarazo total para el tenis en España, cuando en los años 50 y 60 la gente no sabía ni si la pelota era redonda o cuadrada. Fue una gran satisfacción y una gran emoción porque ese triunfo fue el espaldarazo total para dar a conocer el tenis en nuestro país".

El camino no fue sencillo. "Tuve dos partidos muy duros a cinco sets en cuartos y semifinales, con dos australianos, Ken Fletcher y Owen Davidson. Cuando salí de los dos, estaba convencido de que podía ganar la final a Ralston. Éste no era una súperestrella, como sí lo era Laver, y yo ya tenía un buen tenis sobre hierba, tenía golpes. De hecho, rematé la final con una volea. Qué emoción.
Un año antes, Santana ya sabía cómo ganar majors sobre hierba, concretamente en el US Open de 1965. "Ese campeonato no lo habría ganado sin la ayuda de mi amigo, el mexicano Rafael Osuna, que me compró una docena de pares de calcetines para que me los pusiera sobre las zapatillas cuando llovía. Así no te resbalabas. Era algo que se lo había visto a Osuna, a Laver, a Drysdale... éramos todos buenos amigos".
"La clave fue el partido que gané a Arthur Ashe, en semifinales. Ashe, que era genial, había eliminado a Roy Emerson. Con Drysdale, inicialmente, no tenía demasiados problemas, aunque se trataba de hierba. Pero empezó a llover, hubo dos parones de casi dos horas y todo se complicó. Después, sí, llegó Robert Kennedy".
De aquella época a la de hoy, medio siglo después, poco queda semejante. "Es otro juego, claramente. Han cambiado los materiales de las raquetas, las bolas. Hasta la hierba de Wimbledon no es la misma y no se puede sacar y volear como antes". Por último, cuestionado por el mejor tneista que recuerda, manolo lo tiene claro. "En mis tiempos fue Rod Laver. Después vino el cambio de era, poco a poco, y llegaron Federer, Rafa Nadal, Murray, que va cada vez mejor, Djokovic ahora".

