Una semana en el mismo equipo y las sensaciones no pueden ser mejores. Milos Raonic y John McEnroe parecen haber conectado desde el primer instante en que el estadounidense entró a formar parte del círculo del canadiense junto a Ricardo Piatti y Carlos Moyá. Asentado ya en las semifinales de Queen’s, el de Podgorica ha anunciado que este nuevo fichaje no será solamente flor de una gira, sino que la idea es que ambos continúen trabajando juntos más allá de Wimbledon.
"Es muy agradable trabajar con él, es probablemente el hombre más enérgico con 57 años de edad, de eso estoy seguro. Nos reímos mucho, incluso compartimos también muchas cosas en común fuera de la pista. Le gusta hacer las cosas bien, igual que a mí, tiene mucha más experiencia en esta faceta que yo. A veces hasta discutimos un poco", revela el número nueve del mundo en unas declaraciones a Sports Net.
Después del fracaso en Roland Garros (octavos de final ante Albert Ramos), Raonic se enfrentaba a una dura prueba en este comienzo de la gira de hierba, una presión que se multiplicaba tras el anuncio del ‘fichaje’ de John McEnroe. De momento, tres victorias en el torneo de Queen’s y no ante cualquieras. Para empezar Nick Kyrgios, casi nada, luego Jiri Vesely y ayer, en cuartos de final, Roberto Bautista, al que ajustició con 19 saques directos, su gran especialidad. Camino complicado que el canadiense ha ido superando con maestría hasta citarse con Bernard Tomic en semifinales, encuentro que se celebrará esta tarde.

"La mayoría de las veces las charlas suelen tratar acerca del posicionamiento en las voleas, dónde debo estar y cómo tengo que cubrir los ángulos según el rival al que me enfrente. También hemos trabajado mucho en ser más rápido para aprovechar las oportunidades de avanzar hacia delante y ganar antes en agresividad en los puntos”, confiesa el que ya fuera semifinalista de Wimbledon hace dos temporadas.
Pero esta relación no guarda sus bases en un mes de competición, va mucho más allá. "Cuando hablé con John y le pregunté si le gustaría formar parte de este proyecto, nunca hubo una intención de ‘Quiero mejorar simplemente mejor sobre césped’. De hecho fue todo lo contrario. Yo quería aprovechar este momento para mejorar considerablemente de manera completa, lo mismo que yo pueda incorporar y utilizar ahora en la hierba, lo puedo incorporar y seguir utilizando también en pista dura”, afirma Milos.
Si por el canadiense fuera, McEnroe se quedaría en su banquillo, mínimo, hasta final de curso, por lo que el balón se encuentra en el tejado del americano. "Tiene una vida bastante ajetreada, de eso no hay duda. Él podría salir beneficiado de dirigirme hasta diferentes títulos e ir ayudándome entre torneo y torneo, ya sea de cerca o en la distancia”, subraya un Raonic que no rendirá hasta que consiga que su nuevo entrenador acepte prolongar esta fructífera colaboración.

