Becker, el arquitecto de la mente de Djokovic
De la mano de Boris Becker, Novak Djokovic ha dado un impulso tremendo a su fuerza mental. Analizamos cómo ha evolucionado la mentalidad del serbio tras su unión.
"Novak sabe que verá los frutos de mi trabajo poco a poco".
Esas fueron las palabras de Boris Becker después de que Djokovic perdiera la final de Roland Garros en el año 2014. Las críticas hacia su trabajo después de seis meses de unión eran constantes. A pesar de haber ganado Indian Wells, Miami y Roma, el varapalo de Australia, donde perdió en cuartos de final, y la derrota en París ante Nadal, le pusieron en el disparadero.
Djokovic había perdido chispa en los últimos torneos de Grand Slam que había disputado. Acumulaba cuatro derrotas en cuatro finales, dos ante Nadal y dos ante Murray, y en todas ellas mostró que necesitaba algo que le hiciera recuperar esa fuerza mental que desplegó a lo largo del año 2011 y que había perdido desde entonces. Resulta a día de hoy difícil de creer que Andy Murray le ganara dos finales de Grand Slam a Djokovic y mostrándose superior mentalmente, todo para entender lo mucho que ha cambiado el de Belgrado.

Antes de trabajar como entrenador de Djokovic, Becker era un asiduo narrador de la BBC. Mientras otros hablaban de cualidades técnicas, él ponía especial énfasis en la actitud y mentalidad de los jugadores. Novak contrató a Boris especialmente para marcar la diferencia en el aspecto mental, eso que marca la diferencia cuando el nivel de juego entre los grandes está tan parejo. "Imagino que me habrá escuchado comentar y le habrá gustado lo que digo", admitía Becker a la CNN hace dos años. El alemán no se encargaría de corregir su juego, para eso estaba Vajda, Becker comenzaría a construir desde la base la mentalidad de un auténtico guerrero.
"Yo era conocido como un tipo duro en pista, con una mentalidad muy fuerte", decía Becker en aquella entrevista a la CNN. "No era el más talentoso, pero era un peleón. Lo dejaba todo en la pista", añadía. Quien tuviera la suerte de convencer al alemán para ayudarle tendría mucho ganado, puesto que las cualidades de Boris como entrenador eran más que evidentes.
Desde el comienzo de su relación, Becker y Djokovic se limitaban a hablar. El alemán le hacía entender a Nole cómo debía afrontar mentalmente los minutos previos a un partido importante de ronda final de Grand Slam o de un Masters 1000. Le empezó a hacer ver que el éxito residía en la mente. Es ahí donde Djokovic debía centrar sus mayores esfuerzos. Como si Becker fuese un arquitecto, comenzó a trazar los planos dentro de la mente de Novak, para que el tenista fuese construyendo el muro mental que es hoy día.

Comentaba el serbio el año pasado cómo fueron sus inicios con Becker. "Hablábamos largas horas las noches antes de los partidos importantes. Me decía cómo debía controlar las emociones y mis pensamientos y que debía enfocarlos para pelear y batallar", aseguraba el balcánico. En esa línea iba John Lloyd, ex-capitán británico de Copa Davis, que decía sobra la dupla: "La diferencia viene marcada en términos mentales. Djokovic está convencido de que no hay nadie que pueda derrotarle. La noche antes de un partido, todos tienen dudas, hasta los grandes jugadores. Pero cuando tienes a alguien como Becker a tu lado, eso es una gran diferencia", confesaba. Y tanto.
Conocido como un muy buen jugador de ajedrez, Becker enseñó al serbio a mejorar su juego en este deporte. Eso le ayudaba a concentrarse. El muro mental empezó a coger forma y poniendo bases fuertes para evitar que se pudiera ni siquiera tambalear.
"No se construyó Roma en un día", dice el dicho. Lo mismo puede valer para hacer valer el trabajo de Becker con Djokovic. Apenas un par de semanas después de perder aquella final de Roland Garros 2014, Nole se llevaría el título en Wimbledon después de una auténtica batalla a cinco sets ante Roger Federer. Esa fue la prueba real de que el muro que estaban construyendo Becker y Djokovic era fuerte y sólido, a prueba de cualquier bomba.

Desde entonces, todos saben lo que ocurrió. Seis de ocho Grand Slams. Djokovic ha conseguido en dos años con Becker los mismos majors que había conseguido en casi nueve años de carrera. "Veo un poco de mí en Novak", aseguraba el alemán, que se ha tomado su unión de forma tan seria que llega a afirmar que las victorias de Djokovic las vive como si fuesen suyas. "Es la misma sensación de cuando yo ganaba un título como jugador", añadía.
Dijo Djokovic al anunciar a Becker como nuevo entrenador que "siempre que haces un cambio en tu vida, supone un riesgo". El serbio decidió mover ficha y le salió 'mate'. Su unión con Becker demuestra lo importante que es trabajar la mente para marcar las diferencias. Las que están marcadas hoy en día entre Djokovic y el resto.