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Djokovic ante el día de convertirse en leyenda

Once títulos de Grand Slam y líder indiscutible del tenis mundial no son suficientes. Djokovic necesita cerrar el círculo y ganar Roland Garros para entrar en el olimpo.

A sus 29 años, el serbio Novak Djokovic tiene ante sí una nueva oportunidad de ingresar en el selecto club de los tenistas que poseen los cuatro grandes torneos del tenis mundial, los Grand Slams. Sin duda que Nole ya es considerado por muchos como uno de los mejores tenistas de la historia, incluso como el mejor de todos. Pero el mejor de todos tiene que ser aquel que haya ganado los cuatro grandes, y más cuando en el pasado otros ya han sido capaz de lograr esta gesta. Los años pasan y el peso es cada vez mayor sobre los hombros de Djokovic. Dejar escapar una y otra vez el tren de la gloria eterna puede acabar echando por tierra su tentativa de ser realmente lo que está capacitado para ser, un mito de este deporte.

Roland Garros es el único Grand Slam que falta en las vitrinas de Djokovic desde que se proclamara campeón del US Open allá por 2011, un año realmente mágico para él, donde bien pudo completar ya el Grand Slam y en la misma temporada. Ha tenido desde entonces cuatro ocasiones en París para cerrar el círculo y pasar a formar parte de un club en el que tan solo figuran los nombres de siete jugadores: Fred Perry, Don Budge, Rod Laver, Roy Emerson, Andre Agassi, Roger Federer y Rafael Nadal. ¿Será el serbio el siguiente?

Otros tenistas legendarios se 'atascaron' en Roland Garros a la hora de conseguir el tan ansiado y preciado Grand Slam. Tenistas como John McEnroe, Ivan Lendl, Björn Borg o Pete Sampras se quedaron en el camino. McEnroe y Sampras al igual que Djokovic de momento, no pudieron hacerse con el trono de París. Es cierto que todos estos nombres son leyendas del deporte de la raqueta independientemente de conseguir o no el Grand Slam. Pero ese 'pero' en su carrera es lo que debe evitar Novak Djokovic, que por otro lado, no padece las carencias en tierra o en hierba y pistas rápidas que sí padecieron otros en su día.

Rafa Nadal ha sido sin duda alguna un importante óbice en los anhelos del serbio por ganar todos los grandes. En 2012 el de Manacor le doblegaba en la final en cuatro sets, en 2013 hacía lo propio en las semifinales con aquel mítico ya 9-7 en el quinto y en 2014 de nuevo en la final, Rafa negaba la opción del Gran Slam a Djokovic derrotándole en cuatro mangas como en 2012. Cierto es que en 2011, no fue Nadal quien le echó, sino un inspirado Federer que le propinaba su primera derrota del año. E igualmente cierto es que el año pasado en la final fue otro suizo con revés a una mano como Stan Wawrinka el que dio la campanada y dejó a Novak sin la Copa de los Mosqueteros.

¿Puede ser esta nueva final, en este caso ante el escocés Andy Murray, un punto de inflexión en su carrera? Su gran punto de inflexión quizá ya lo dio en 2010 al ganar la Copa Davis para Serbia y el cambio que llevó a cabo en su alimentación y que supuso un tremendo salto de calidad. Djokovic, gane o pierda, seguirá siendo el mismo, y seguirá demostrando el mismo hambre por todos los torneos que disputa. Pero es evidente que vencer por fin en Roland Garros le puede quitar un peso de encima descomunal. El serbio ya ha forjado su leyenda, Roland Garros sería la guinda del pastel. Cuadrar una espectacular carrera. No dejar un solo 'pero' en su historial. Y posiblemente, convertirle en el mejor tenista de todos los tiempos.