El partido originalmente tenía que comenzar el lunes, lo hizo un martes y finalmente se acabó un miércoles. La lluvia así lo quiso y Novak Djokovic, que empezó malhumorado, acabó con una sonrisa, el puño en alto y con la satisfacción de estar en cuartos de final de Roland Garros por décima ocasión en su carrera. El serbio venció a Roberto Bautista-Agut por un marcador de 3-6, 6-4, 6-1 y 7-5 en un encuentro que, con los tenistas en pista, duró 3 horas y 11 minutos de juego, pero en realidad se alargó a los tres días.
El martes por la mañana, los tenistas tuvieron que pisar la Phillipe Chatrier en unas condiciones en las que era más apetecible tomarse un café en por Champs-Elysees que estar practicando un deporte como el tenis. Lluvia, viento, frío, pelotas pesadas, pista inestable e incertidumbre recibieron a los jugadores. Estaba en cada uno cómo asimilar unas condiciones tan desfavorables para la práctica de este deporte. Y Bautista-Agut las aceptó, pero Djokovic no.

El serbio salió molesto por la situación, incómodo con su tenis y descontento por una pista que estaba pesadísima. En su juego, las consecuencias: falta de paciencia, malas decisiones y desesperación. Este feeling llegó, en gran parte, por la compostura y confianza con la que el español comenzó el partido.
Era una gran batalla de tierra batida, con largos intercambios desde el fondo de pista y con poco hueco para ambos. Por esto, tiraban dejadas, se abrían ángulos e intentaban acortar los puntos para conseguir algún que otro tanto con menos trabajo. Con un gran tenis, Bautista-Agut se llevó la primera manga por 6-3 y automáticamente se suspendió el encuentro por la lluvia.
En cuestión de poco más de dos horas, el partido se pudo reanudar. El aguacero caído en la capital francesa dio un respiro y los tenistas tuvieron que volver a pista. Y aquí comenzó un nuevo encuentro, que poco tuvo que ver con ese primer set disputado. El serbio tenía otro lenguaje corporal, estaba más metido en el partido, más focalizado en poder llevar a cabo su juego y en dedicarse a hacer lo que sabe: desquiciar a los rivales con su mejor versión.

Djokovic movía mejor la pelota, empezó a tener más la iniciativa de los puntos y a dejar claro que el tenis, por más lucha que hubiera del otro lado, lo iba a poner él mismo. Se rompieron en numerosas ocasiones el servicio, les costó a ambos tenistas encontrar los ganadores por las condiciones de la pista, pero ofrecerion un buen juego. Djokovic cogió carrera, ganó la segunda manga por 6-4, encarriló la tercera por 4-1 y el partido nuevamente se tuvo que suspender definitivamente por lluvia.
Este miércoles se reanudó nuevamente el encuentro y Djokovic salió con la directa puesta. La pista estaba algo más rápida, sus sensaciones eran buenas y no quiso desaprovechar la oportunidad de cerrar lo más rápido posible su pase a los cuartos de final de París. Bautista-Agut le complicó la victoria al serbio, jugó un gran tenis, pudo competir en igualdad de condiciones ante el mejor del planeta, pero en el momento de la verdad se rindió ante el poderío del balcánico.

El número uno del mundo está un paso más cerca de su gran objetivo del año, está entre los ocho mejores del torneo y a ‘tan solo’ 3 partidos de lograr el único grande que le falta. Djokovic, con sufrimiento, luchando y buen tenis, se acerca al título en París.

