La misión imposible de Nadal en Roma

Rafa Nadal puede en Roma auparse a la 4ª plaza y poder evitar a Djokovic en los CF de París, a diferencia de 2015. Pero podría chocar con él en cuartos.

Rubén Pérez Serrano | 9 May 2016 | 18.00
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Curiosa paradoja la que tiene Rafa Nadal como misión en el Masters 1000 de Roma. El manacorí no solo busca seguir acrecentando su historial de títulos de Masters 1000 y en tierra batida y hacer más aún más grande su leyenda en el Foro Itálico, un torneo que no gana desde 2013. Nadal también ansía una cosa, o al menos le puede interesar bastante. Y es salir de Italia con el número 4 del mundo bajo el brazo y de esta manera figurar como el cuarto cabeza de serie en el próximo Roland Garros y asegurarse de que no se cruzará antes de tiempo con el lobo feroz que todos quieren evitar en cualquier camino tenístico de este 2016, Novak Djokovic.

¿Y por qué una paradoja? La misión que se traerá entre manos Nadal para esquivar al número uno del mundo en París casi con toda seguridad conlleva pasar el mal trago de encontrárselo en Roma, en la misma ronda que quiere Nadal evitar hacerlo en la Porte d’Auteil. Cosas de ser el quinto del mundo. Y eso es precisamente lo que no quiere que ocurra en Roland Garros, el principal objetivo del balear en 2016. La misión que tiene ante sí es ambiciosa pero extremadamente difícil.

Rafa está situado antes de arrancar Roma a 705 puntos de su inmediato rival por encima de él, el suizo Stan Wawrinka. Una diferencia salvable pero muy cuantiosa para un solo torneo, aunque este sea un Masters 1000. Las cuentas son relativamente claras: El nueve veces campeón de Roland Garros necesita llegar a la final sí o sí para tener opciones de arrebatarle el cuarto escalón del ranking ATP al helvético. Y además, claro, no depende de sí mismo. Debe esperar que Wawrinka no llegue también a la final, como máximo hasta semis, ronda que alcanzó el año pasado.

Lo expuesto antes solo valdría en un caso: Que Nadal levante su octavo trofeo en el Foro Itálico. No hay otra. Si no lo hace, es decir, si “simplemente” llega a la final, dependerá decisivamente de que Wawrinka haya quedado fuera en su primer partido del torneo, que será ante el francés Benoit Paire, sin duda, una dura prueba para el de Lausana. Y recordar que el camino de Nadal es bastante complicado en su busca del título: Potencialmente puede tener a Kohlschreiber, Raonic, Djokovic, Federer o Nishikori y Murray o el propio Wawrinka en la final. ¿Misión imposible? Con Rafa nunca se puede decir, pero muy difícil desde luego.

Evidentemente el manacorí podría aterrizar en Roland Garros como quinto favorito, ser susceptible de chocar con Djokovic en cuartos y luego, por cuestiones de azar, no verlo hasta el último domingo de torneo en la gran final. Eso nunca se sabe. Evitar la posibilidad sería muy buena noticia, pero realmente, no tanto por la noticia en sí, sino porque habrá significado que Rafa ha hecho un excelente torneo de Roma, cargándose a buen seguro a Novak por el camino. Y, aquí volvemos a toparnos con la paradoja, podría no ser tan malo un choque con el serbio en los cuartos de París. Demostrando que puede ganarle, ¿no sería mejor si cabe ganarle antes, lo antes posible, y quitarle todos los puntos que pueda? ¿Encontrarse a Djokovic y ganarle para evitarle después? ¿O encontrárselo para perder y volver a encontrárselo después?

A Nole esta situación seguro que tampoco le satisface demasiado. Las finales anticipadas son siempre trampa para lo que viene después. Él bien lo sabe con lo que acaeció el año pasado. En cuartos ganó al español en sets corridos para caer en la final con Wawrinka.