La vida va de decisiones y Fernando Verdasco no se equivocó en la que hizo efectiva la semana pasada. El madrileño renunció al ATP 500 de la semana pasada, el Barcelona Open Banc Sabadell, dejó de jugar en casa, frente a su público y junto a sus amigos, y decidió inscribirse en el ATP 250 de Bucarest. ¿El objetivo? Tener más opciones de éxito en un cuadro más asequible, que reparte menos puntos y menos dinero.
Y la jugada le salió bien. Verdasco derrotó a Lucas Pouille en la final por 6-3, 6-2 y volvió a levantar un título, el séptimo como profesional, dos años después del último (Houston 2014(. “Estoy muy feliz de haber ganado este trofeo”, comentó el zurdo, tal y como recoge Mundo Deportivo. “Hacía mucho tiempo que no estaba en esta posición, ganando un torneo o jugando una final”, reconoció el hombre que escaló 35 posiciones para pasar del 85º del ranking mundial al 50º.

La final se postergó del domingo al lunes debido al mal tiempo en la capital rumana. “No fue fácil tener que esperar un día”, explicó sobre el retraso, “porque cuando llueve tienes que estar preparado para jugar en cualquier momento”. La espera se le hizo larga pero le valió la pena.
“Estoy feliz de que todo terminara de esta forma”, apuntó Fernando Verdasco, que vuelve a verse competitivo, pega un salto importante en el ranking y sigue con opciones intactas de asistir a los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro 2016.
El Godó tanteó a Verdasco
Albert Costa, director del Barcelona Open Banc Sabadell, se interesó en saber por qué Fernando Verdasco, campeón en Barcelona en el 2010, no se había inscrito en el Conde de Godó y sí lo había hecho en el ATP 250 de Bucarest. El propio Costa llamó al agente del madrileño y le preguntó sobre la decisión del tenista.

La respuesta del equipo de trabajo fue que era una elección de calendario, que Verdasco necesitaba puntos, un impulso en el ranking y que veía más posibilidades en Rumanía que en Barcelona.

