En un deporte como el tenis, la actitud que tomes ante los retos que te lleguen lo es prácticamente todo. Cuando te enfrentas a un rival muy superior, si saltas a pista pensando que es mejor que tú y que no podrás ganarle, efectivamente, la derrota está más que asegurada. Es muy parecido a la vida. El modo en el que afrontes las cosas, la actitud que tomes ante ellas, determinarán tanto si tienes éxito como si no. El mejor ejemplo de una buena actitud con un caso de éxito lo tenemos en Victoria Azarenka. La bielorrusa ha cambiado el chip y se ha creído de verdad que es la mejor y que nadie puede batirla y esa actitud es la que la ha aupado a ser la tenista número 1 del mundo en lo que llevamos de año.
Puede parecer una tontería, pero créanme que no lo es. La mente tiene un poder de influencia tan importante sobre nosotros mismos que no le prestamos la atención que se merece. Durante la semana pasada en Miami, cada rueda de prensa de Vika podría haber sido tomada como una charla de auto motivación personal. "Después de haber estado lesionada tanto tiempo, mi única duda era el poder estar saludable al 100%. Nunca he dudado de mis capacidades. Siempre creo en mí misma", comentaba la bielorrusa.

Azarenka tuvo una lesión seria en el pie en 2014 que le obligó a perderse gran parte de la temporada. La manera en la que afrontó aquél momento tan duro que le suponía estar prácticamente seis meses parada, decía mucho de su manera de afrontar lor problemas. "Siempre creo que todo pasa por una razón. Depende de uno mismo el ver siempre las cosas desde el lado bueno, y eso es exactamente lo que voy a hacer ahora", confesó Vika, que volvió en 2015 aun renqueante por sus problemas en el pie, que le impedían competir al máximo nivel aunque en ciertos momentos del año ofreció un tenis de muy alto nivel, acorde a lo que es ella, doble ganadora de Grand Slam a sus 26 años.
"Si me tengo que enfrentar a Serena o a quien sea, no pasa nada. No huyo de los retos", aseguraba Victoria después de sellar su pase a la final de Miami. Esas palabras tienen el peso suficiente como para asentarse en lo más profundo de su mente y hacerle creer de verdad que no es inferior a ninguna rival, se llame como se llame. Para llegar a ello, Azarenka ha tenido que aceptar una serie de cosas que debía empezar a realizar. "Mi cuerpo no respondía bien a los entrenos ni a los partidos. No estaba bien. No estaba en forma y eso me frenaba", expresaba la número 5 del mundo que de un año a otro ha bajado un par de kilos de peso y ha puesto más énfasis en entrenar su cuerpo. "Creo que cuando alcanzas el momento en el que logras tus objetivos, ese tipo de mentalidad es la que te puede influir cuando pones todo tu trabajo (en pista)", agregaba.
Tiene mucha razón. Os contaré un caso real. Le ocurrió a un amigo mío, Pablo, que se fue a Londres a vivir para mejorar su inglés pero veía que pasaban las semanas y no mejoraba. No conseguía retener lo aprendido en las clases y se veía muy mal a la hora de mantener conversaciones con otra gente. No avanzaba. Estaba parado, como contaba Azarenka. Un día, decidió probar un ejercicio. Se miraba cada mañana al espejo y repetía 20 veces la frase: "Hablo muy bien inglés". Me contó que desde que hacía aquello, su confianza en sí mismo cambió y que empezó a mejorar su nivel, creyéndose de verdad que lo hablaba bien. Su mente hizo todo el trabajo. "Todo empieza en tu mente. Comienza en ti para decidir lo que quieres hacer y luego tu cuerpo te sigue", comentaba Azarenka tras ganar el título en Miami, su segundo consecutivo.

"Si no convences a tu mente de abrirse, de ser capaz de salir y trabajar duro para conseguir lo que quieres, no va a funcionar", revela Vika, cuya rueda de prensa sirve como viaje al centro de su mente. Ahí está la base de su éxito. Allí se encuentra la clave que le hace afrontar todo tipo de desafíos sin ningún miedo, con ese "hambre" de victoria y que la hace tan peligrosa ante cualquier rival.
Porque creerse el mejor no es ser arrogante. Es la mejor manera de tener éxito en todo lo que uno se proponga. No hay otra manera hacia el éxito, en cualquier aspecto de la vida de una persona, que confiar en uno mismo. Creer. Porque tal y como ella concluía una rueda de prensa el otro día: "No saltaría a pista y me mataría cada día si no creyera que soy la mejor del mundo". Amén a eso.

