No está siendo un buen inicio de temporada para David Ferrer. Un parón premeditado por desgaste general tras presentar un 11-6 en los primeros seis torneos del curso le hizo perderse Indian Wells. Miami tampoco fue bien para el español, con derrota prematura, pero no por ello ha pasado desapercibido un record extraodinario. En el día de ayer amanecía en el top-10 a sus 34 años, siendo el primer español y séptimo hombre en toda la historia en conseguirlo a esa edad. Uno de los logros más sobresalientes en su trayectoria profesional.

(Infografía: @TheTennisBase thetennisbase.com)
Tras lograr en 2014 ser el séptimo top-5 en lograrlo con 32, Ferrer cumplió los 34 el pasado día 2, convirtiéndose en el día de ayer en el séptimo jugador que figura en el top-10 con más edad. A ese selectísimo grupo sólo pertenecían seis de los tenistas más grandes de todos los tiempos: los australianos Ken Rosewall y Rod Laver, los estadounidenses Jimmy Connors, Arthur Ashe y André Agassi, y el suizo Roger Federer.

Siete años terminando en el top-10 y una longevidad y regularidad encomiables han convertido a Ferrer en uno de los ejemplos más continuos y competitivos de este siglo. Desde que en 2005 penetró en el top-20 se ha ganado por derecho propio un lugar enre los mejores durante más de diez temporadas en su carrera. Ahora que ve amenazado su puesto en el top-10, es momento de valorar un dato que explica su capacidad para seguir disfrutando del tenis a esta edad.
Porque si hay algo que define a Ferrer es su mentalidad y su consistencia para esperar su oportunidad. Más allá de sus títulos, pues palidece ante los seis jugadores que le predecen en la estadística, es su tenacidad y su adaptación lo que le ha permitido llegar hasta aquí. Lograr terminar 2016 de nuevo en el top-10 aumentaría más el valor de todo lo recorrido.

