¿Qué se necesita para jugar bien al tenis?

El siempre elocuente Paul Dorochenko establece cinco parámetros básicos para poder desarrollar la práctica del tenis profesional. Algunos de ellos, muy interesantes

Alejandro Arroyo | 29 Mar 2016 | 20.09
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Hace un tiempo, en Punto de Break realizamos una entrevista en profundidad a Paul Dorochenko, con el que pudimos hablar de nuevo recientemente. En ella, Dorochenko contaba una tremenda anécdota relacionada con lo que la mente puede influir en situaciones límite, en la que se narraba cómo un hombre murió encerrado en un camión frigorífico cuya temperatura no era suficientemente baja como para fallecer por hipotermia solo porque la mente del individuo había creído estar en una situación de frío extremo.

Desde esa entrevista siempre hemos considerado a Dorochenko, amén de su trayectoria y conocimiento, un tipo al que hay escuchar. En una de sus muchas reflexiones, Paul establecía cinco parámetros que un hombre o mujer necesitaban para poder ser jugador profesional de tenis, algunos de ellos profundamente interesantes. Basando toda su argumentación en un primer punto al que ha dedicado gran parte de su discurso, Dorochenko ofrece estos cinco postulados facilitadores de un proceso exitoso hacia el profesionalismo.

1. Ser cruzado. El concepto de lateralidad cruzada como un principio no inherente al tenis profesional pero sí como indicador de una mayor facilidad. El concepto, basado en que el ojo dominante sea el opuesto a la mano que empuña la raqueta, establece que un ojo dominante zurdo ve antes la trayectoria de la pelota a la hora de golpear la derecha, por lo que puede golpear más delante y manejar con naturalidad el tiro más básico, esencial y determinante cuando la pelota está en juego. Esta cualidad estaría presente en Federer o Nadal, pero no en Djokovic, que al ser un 'lateral homogéneo' (ojo dominante diestro, al igual que su mano derecha) y no cruzado, maneja mejor el lado del revés. No siempre se cumple, pero es un indicador muy tenido en cuenta.

2. Ser el segundo hijo de la familia. La experiencia dirá que la casuística es mucho más heterogénea, pero Dorochenko observó que el primer vástago nacía y crecía sobreprotegido, y que el segundo hacía lo propio con mayor libertad en su aprendizaje, por lo que su motricidad facilitaba las cosas para dedicarse al mundo del deporte profesional.

3. No estar adelantado biológicamente. Es evidente que un físico adaptado a los tiempos facilita mucho el futuro éxito del jugador. En estos tiempos, rondar el 1.90 y tener una complexión potente ayuda a la hora de generar potencia y tener recursos suficientes en tus golpes. Dorochenko cree que para llegar a ese punto es mejor ser físicamente bueno a una edad mayor. Si el jugador está adelantado biológicamente con respecto a su edad, puede desarrollar hábitos relacionados con la fuerza que retrasen habilidades relacionadas con el instinto y la comprensión del juego. "Mejor tener un cuerpo más débil que uno demasiado fuerte. De lo contrario, ejercitarás la fuerza por delante de la mente".

4. Que tus padres tengan dinero. Metodológicamente, esta razón no es muy seductora, pero Dorochenko considera fundamental tener detrás un potencial económico considerable, que establezca como prioridad los gastos de una carrera que se antoje prometedora. Viajes, alojamiento, alimentación, profesionales que lo hacen crecer...

5. Que uno de tus padres sepa algo de tenis. Para Dorochenko, el aprendizaje está muy relacionado con el apego, la relación jerárquica y la voz que el chico siempre escuchó. Es más fácil introducir a tu hijo en la pasión por la raqueta si el principal motivador y motor de ello es uno de los padres. Si es el tío, pues tampoco pasa nada.