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Amélie Mauresmo: “La sociedad a nivel mundial sigue siendo y siempre será sexista”

La ex campeona francesa habla sin tapujos sobre la polémica de las ganancias en el tenis: “Estamos ante un debate muy estéril”.

Parecía que el debate sobre si los hombres deben ganas más dinero que las mujeres en el mundo del tenis estaba muerto, pero no, siempre hay alguien nuevo con ganas de opinar y volver a ponerlo en las portadas. Esta vez no se trata de un “alguien” cualquiera, sino de Amélie Mauresmo, ex campeona de Grand Slam y una de las voces más autorizadas a la hora de hablar de igualdad de género en el deporte. La francesa opinó sobre toda la polémica en estas declaraciones en la siguiente entrevista para el diario L’Equipe.

“Este teme me altera, es lo único seguro. No veo el punto de beneficio que se saca al tratarlo, su aparición cíclica es lo que me molesta. Aparte de eso, hay algunos puntos señalados. En estos momentos, el circuito masculino es más atractivo que el circuito femenino, de esto no hay debate. El motivo es que probablemente hay tres de los seis más grandes jugadores de todos los tiempos jugando al mismo tiempo, similar al circuito femenino de hace unos diez años. Lo que no entiendo es que el dinero que ganan las mujeres esté en detrimento de los hombres. ¿Dónde está el problema? Obviamente, Roger, Rafa y Novak están liderando todo de tenis mundial, incluido el tenis femenino, que no está al mismo nivel. Pero ¿por qué no puede beneficiarse todo el mundo de esto? Me parece que es un debate muy estéril”, afirma Mauresmo.

“Si se limita a los Grand Slams es comprensible. Ellos juegan al mejor de cinco sets, no es el mismo formato, es un argumento aceptable. Yo siempre he estado a favor de que las mujeres jueguen a cinco sets al final del torneo. Y que los hombres jueguen al mejor de tres desde el inicio del torneo. No hay demasiados partidos equilibrados durante la primera semana. Al mismo tiempo, con las mujeres, la adición de un tercer set para ganar podría hacer que las semifinales o la final fuera más interesante”, refleja una de las referentes de la WTA de principio de siglo.

La que fuera número uno del mundo en la temporada 2004 siempre se ha reconocido como una luchadora por la igualdad en un mundo donde, desgraciadamente, todavía está poblado por ciertas dosis de machismo. “La sociedad a nivel mundial sigue siendo y siempre será sexista. Tenemos la oportunidad de evolucionar en un deporte en el que se defiende la igualdad. Incluso podemos ser pioneros. Y estoy feliz por eso”.

En su caso, es un placer estar al cargo de uno de los mejores jugadores de la época: Andy Murray. Por supuesto, la francesa no pudo aguantarse a tratar el tema con su pupilo. “Obviamente. Teniendo en cuenta el contexto, era obligatorio. Aunque yo sabía muy bien lo que iba a decir delante de los micrófonos. Habíamos discutido antes. Le pregunté lo que pensaba antes de su rueda de prensa y tuvimos un diálogo, pero no le dicté nada. Tiene opiniones muy fuertes sobre toda este tema y encuentro sus argumentos especialmente interesantes”, declara la ex campeona de 25 títulos individuales.

“Él tiene una visión de las cosas muy amplia, muy anglosajona. Para él, la número 100 del tenis femenino debe tener las mismas oportunidades que el número 100 masculino. Él piensa así: ¿por qué debería el número 70 del mundo, sólo porque tiene un par de bolas y ha nacido en el mismo año que Djokovic, Nadal y Federer, ganar más que un Serena cuando él no es capaz de vender una simple entrada? El debate no es acerca de si el circuito masculino es más atractivo. Se trata de la igualdad de oportunidades. Y Andy lo ha entendido perfectamente”, asevera acerca del escocés.

No son los mejores años de la WTA, eso está claro, mucho menos si sumamos todos los escándalos ajenos al deportes que la salpican. “Sí. La imagen que transmite es terrible. Me entristece enormemente, Me parece una lástima. De estas cosas se habla constantemente. Las actuaciones, los valores, el compromiso, el sudor… pero es obvio que el tenis está teniendo un gran éxito en este momento. Apuestas, amaños, dopaje... solo podemos hacer una cosa: seguir luchando y limpiar nuestra imagen”, reitera la bicampeona de Grand Slam.

¿Podrá la WTA rememorar en algún momento aquella época dorada de 2000 a 2005? “Es difícil de responder. ¿Una Bouchard en el lugar de Sharapova? Imposible saberlo. Hay dos cosas que caracterizan nuestra época. En primer lugar, que estaba llena de campeonas. Tuvimos todas al mismo tiempo: las Williams, Henin, Clijsters, Sharapova, Davenport, Capriati, yo misma, etc. Fue simplemente enorme. Y tuvimos personalidades muy diferentes, historias y carismas. ¿Qué tenemos en la actualidad? Las que son de 22-23 años tenemos a Bouchard, Keys, Muguruza... en Francia tenemos a Caroline García y Kiki Mladenovic. ¿Tienen carisma? Difícil de decir. Tienen que mostrarla lo antes posible, en cualquier caso. Pero el problema es que es difícil coexistir con Serena Williams o Sharapova. A menudo, las personas tienen la oportunidad de florecer cuando las personalidades fuertes ya se han ido. Será más fácil para los jugadores jóvenes no solo empezar a ganar, sino también posicionarse, florecer, darse a conocer y hacerse valer”, argumenta la de Saint-Germain.

Pero Mauresmo no solo mira a su vestuario, por supuesto también está pendiente del masculino ya que en gran parte le toca estarlo para estudiar mejor la situación de su jugador. “De la misma manera podemos preocuparse por el circuito masculino. ¿Qué hay de después de Federer, Nadal y Djokovic? Esos tipos son leyendas. Y es difícil sustituir a las leyendas. En este momento los ‘Kyrgios’, ‘Zverevs’ o ‘Corics’ no existen. Hay un mundo de diferencia entre ellos y el ‘BigFour’. Pero eso puede cambiar”, justifica la francesa.

“Lo único que puedo decir es que la ATP parece ser más proactiva. Pero la era es ventajosa para ellos. ¿Cuándo era fuerte la WTA? En mi tiempo, porque había un montón de campeonas. Hoy en día, la WTA está a la sombra de la ATP”, sentencia la actual capitana gala de Copa Federación, quien de momento, no se ve trabajando en un futuro como cercano como directiva o ejecutiva. “Debería... pero no. Yo prefiero estar en la cancha. Espero contribuir de una manera u otra, sobre todo siendo capitana de Copa Federación. No me veo sentada alrededor de una mesa en una serie de reuniones, eso no es lo mío. Yo soy más una persona de acción, de dar consejos, inculcar valores, imponer respeto... eso es lo mío”, concluye.