Serena Williams tuvo que sudar -incluso llorar- bastante para doblegar a una Agnieszka Radwanska que vendió cara su derrota. La número 1 del mundo venció a la polaca por 6-4 y 7-6(1) en un encuentro tremendamente divertido con mucha igualdad hasta que la estadounidense tuvo que tirar de su mejor repertorio de golpes para llevarse el partido.
Aga salió convencida de la táctica que debía poner en práctica, intentando jugar largo y ahogar desde el primer punto a la estadounidense. Sin embargo, Serena, saltó a cancha casi como si la cosa no fuese con ella. Moviéndose de manera muy lenta y muy imprecisa tanto con el servicio como desde el fondo, la número 1 del mundo tiene que afrontar ya desde el primer juego un break en contra que le complica las cosas nada más comenzar.
Serena estaba rara. Parecía con la cabeza en otro lado. Demasiados errores en pocos juegos le seguían poniendo contra las cuerdas de sufrir otro break que le hubiera hecho perder prácticamente el set, aunque conseguía salvarlos con unos tremendos bombazos desde el fondo. En uno de los descansos, la estadounidense rompía a llorar sin que se supiera exactamente el motivo, de si había saltado a pista con algún problema personal o todo era fruto de la impotencia al ver que no le salía el tenis que deseaba.

Es entonces cuando Serena saca el tigre que ella misma afirma que lleva dentro y a base de zambombazos saca literalmente de la pista a una Radwanska que no puede evitar que la menor de las Williams iguale el marcador. Es asombroso cómo sonaba cuando Serena le golpeaba a la bola. Un sonido limpio, puro. Le estaba dando con el corazón, tanto el suyo como el de su raqueta. Comienza a encadenar puntos uno tras otro hasta que logra llevarse el set a su favor. Es lo que tienen las campeonas como ella, que podría haber perdido el set perfectamente 2-6 y en cambio, iba uno a cero arriba.
Para Aga no había forma. Serena había metido la marcha turbo y es que la polaca no encontraba la forma ni de hacer puntos con su servicio. Sólo dos puntos en tres juegos con su saque logró Radwanska desde finales del primer set y comienzo del segundo. Su cara lo decía todo. Le estaba pasando un tren por encima y no podía hacer nada para frenarlo. 0-3 abajo estaba la polaca, dirigiéndose sin frenos hacia la derrota.
Pero nada se puede dar por sentado en tenis por mucha ventaja que tengas y por muy bien que estés jugando. Radwanska empieza a hacer trucos de magia y tira golpes de auténtica fantasía que levanta los ohhh del público y el aplauso de la propia Serena. A base de mucha lucha, Aga iguala el marcador y se mete en el set cuando parecía que lo tenía todo perdido 15 minutos atrás.
Las dos tenistas estaban ofreciendo en este punto del partido good stuff, que dirían los norteamericanos. El nivel de Aga subió mientras que el de Serena bajó ligeramente respecto al final del primer set, lo que equilibró el encuentro. Aga llegó incluso a romperle el saque a su rival para ponerse con saque para llevar el partido a una tercera manga pero ahí apareció de nuevo el tigre de Serena para quebrar el saque a Radwanska y llevar el set al desempate.
Ahí no hubo mucha historia. Parece que Serena cuando se pone se lleva todos los puntos y en este tiebreak Serena quiso, dejándole sólo un punto en el marcador a una Radwanska que luchó y luchó para lograr la primera victoria en diez partidos ante Serena pero que como siempre, acabó claudicando ante la número 1 del mundo que ya espera rival en la final de Indian Wells del duelo entre Azarenka y Pilskova.

