Seguiremos sin Roger Federer por unas cuantas semanas más ya que el suizo sigue recuperándose de su operación de menisco y a menos que le veamos reaparecer sorpresivamente en Miami, habrá que esperar hasta Montecarlo para verle de nuevo en una pista de tenis. Para aliviar la espera, recordamos cinco momentos en su carrera que nos emocionaron. Momentos que nos hicieron llorar de emoción y otros que nos rompieron el corazón.
JJOO Pekin 2008.
La cara de Roger tras la derrota en cuartos de final ante James Blake lo decía todo. El suizo tenía un sueño que era conseguir la medalla de oro en unas Olimpiadas y llegaba a Pekin como número 1 y principal favorito. Debían ser 'sus' Olimpiadas después de ser nombrado de nuevo como el abanderado de su país y aunque llegó a Pekin después de un par de decepciones sufridas en Roland Garros y Wimbledon, tenía esperanzas de llevarse el preciado metal. Ganar a Blake le hubiera metido de lleno en la lucha por las medallas. El norteamericano nunca le había ganado en ocho encuentros por lo que todo parecía estar de su lado.

Roger saltó nublado a pista, al igual que el cielo de Pekin aquél día ya que retrasó cuatro horas el encuentro. Federer estuvo irreconocible en todo momento. Su saque no acudió a su llamada en todo el partido y estuvo a remolque de lo que Blake dictaba con su raqueta. Sets corridos para James y Roger quedaba fuera de las medallas en el singles. Al menos, pudo quitarse un poco la espina en el dobles ya que consiguió la medalla de oro junto a Stan Wawrinka.
Final de Wimbledon 2014.
Hubo que esperar dos largos años para ver a Federer de nuevo en una final de Grand Slam y no podía ser en otro sitio que Wimbledon. Enfrente tendría a un Novak Djokovic que a partir de ahí comenzaría un reinado que a día de hoy sigue vigente en el circuito masculino. Roger tenía esperanzas de sumar su 18º grande a sus vitrinas pero Djokovic fue superior en una de las mejores finales de los últimos años, reconocido por ambos que destacaron la gran calidad del juego de aquél partido.
Fue un intercambio de golpes propiamente dicho. Alternativas para ambos durante todo el encuentro con idas y venidas y que se tuvo que dirimir en el quinto set. Federer demostró su espíritu de lucha levantando una bola de campeonato en el quinto set y Novak comenzó a escribir su historia con tintes de leyenda. La victoria cayó del lado del serbio y el suizo lo vio tan cerca que no pudo evitar derramar unas lágrimas durante la entrega de premios al echar la vista hacia su grada y ver a sus gemelas, que siendo tan pequeñas pensaron que su padre había ganado al verle levantar el trofeo de subcampeón. "No creo que entiendan bien qué está ocurriendo", declaró un Federer que nos cogió a todos un pellizco en el estómago al verle llorar.
Roland Garros 2009.
Hasta cuatro años seguidos Rafael Nadal evitó que Roger Federer se alzara con la victoria en Roland Garros y le impidió así poder completar de una vez el Career Grand Slam y hacerse con el único grande que le faltaba al suizo. Se había convertido ya en una pequeña obsesión. Unos años se encontraba más cerca y otros sin embargo se llevaba una auténtica paliza como en la final de 2008 donde sólo le pudo hacer cuatro juegos al balear. La derrota de Rafa a manos de Soderling le abrió de par en par las puertas al título y es que si en algún momento Federer podía conseguir la Copa de Mosqueteros era ese año. No habría otra oportunidad.
Para hacerlo, Roger debía vencer precisamente al verdugo del español. El de Basilea recibió una sonorísima ovación del público francés nada más saltar a pista, haciéndole ver que ese día debía ser más que especial para él. Aunque podría haber pagado los nervios de conseguir el título tan preciado para él, Soderling lo pagó aun más siendo debutante en una final como esa. El suizo fue muy superior durante todo el encuentro y aunque la victoria estaba más que clara desde hacía minutos, Federer no pudo evitar romper a llorar nada más concretarse su victoria en París, tirándose al suelo y ofreciendo una imagen que queda ya para el recuerdo y que a día de hoy sigue poniendo los pelos de punta.

Copa Davis 2014.
Considerado por muchos como el mejor tenista de la historia, a finales de 2014, Roger se hizo con otro de los pocos títulos que le quedaban: la Copa Davis. El destino quiso que llegara tocado a esa eliminatoria y es que una semana antes se lesionó la espalda durante la semifinal en la Copa de Maestros en Londres lo que no le hizo llegar en condiciones a una cita tan importante como aquella. De hecho, Federer perdió el primer punto ante Monfils el viernes ofreciendo dudas sobre si podría luchar para lograr la ensaladera.

Pero tal y como si del guión de una película se tratase, todos los focos se centraron sobre él ya que debía disputarse el punto definitivo ante Gasquet. Su ilusión y motivación para lograr tan importante trofeo para su país pudo más que cualquier dolor y Roger se vistió de superhéroe para darle a Suiza su primera Copa Davis. Mientras los cencerros de los aficionados suizos no dejaban de resonar en la pista aquella tarde, Federer se arrodillaba y se llevaba las manos a la cara tras certificar la victoria. El de Basilea no dejó de sonreír desde entonces y miraba la ensaladera con la misma ilusión que un niño ve los regalos de Navidad debajo del árbol.

Final Open de Australia 2009.
Quizá el momento más triste en su carrera y que emocionó a cualquier fan, fuera del tenista que fuera. Federer intentaba alcanzar a Sampras en títulos de Grand Slam y se dejó todo sobre la pista ante un Nadal inconmensurable que cerró la victoria en el quinto set por 6-2 tras casi cuatro horas y media de encuentro. Aquella final entre los dos es un capítulo más de una rivalidad histórica.
Roger, que ganó un punto más que Rafa aquél día, no pudo evitar llorar desconsoladamente durante su speech al escuchar al público gritarle que le quería. "Oh, Dios, esto me está matando", soltó Federer desde lo más profundo de su corazón. El propio Nadal tuvo que acudir a su lado para intentar consolarle y es que Rafa señaló que estuvo a punto también de llorar al ver al suizo de aquella manera. Su llanto se ahogaba entre sus palabras mientras decía: "Quizás lo intente otra vez, o quizás no", en referencia a si podría igualar a Sampras. Tiempo después demostró que sí lo hizo.
Seguro que nos dejamos otros momentos emocionantes en la carrera del suizo. Os los dejamos a vosotros para que lo contéis en los comentarios.

