A días de reaparecer en el circuito para disputar la eliminatoria entre Gran Bretaña y Japón, Andy Murray charló con el diario británico The Guardian sore su momento personal y deportivo actual, definidos ambos por un éxito y una madurez relacionados con ser número 2 del mundo y sobre todo por ser padre por primera vez el pasado 9 de febrero, cuyas primeras sesaciones comparte en la entrevista.
"Lo que más me ha sorprendido es la rapidez con la que cambia desde el primer día en que nació. No te das cuenta cuando estás viéndola cada día, pero miras una foto del día en que nació y otra de cinco días después y es asombroso lo rápido que cambian los bebés". Son precisamente esos cambios los que Andy admite no querer perderse y por lo que no termina de sentirse cómodo cuando sale a entrenar.
"Realmente no quiero dejar de ver esos cambios. Incluso cuando estoy lejos un día me siento mal. Siento que debería estar allí y que quiero estar allí tanto como me sea posible. Así que cuando me voy de casa a las ocho de la mañana y vuelvo a las ocho de la noche, me siento mal".

Preguntado sobre si la paternidad le sentará tan bien como a sus máximos rivales, Djokovic y Fedrer, así lo ve el escocés. "Es difícil de decir. He estado entrenando de nuevo y ciertamente no ha habido cambios en mi rendimiento. He estado muy motivado en cada sesión. Obviamente, con Novak y Roger ha funcionado bien. No sé si tener hijos les ha hecho jugar mejor o si son simplemente muy buenos. Para otros jugadores no ha funcionado así, pero ser padre es una cosa positiva. El resultado de un partido no lo es todo, pero quiero que mi hija esté orgullosa de su padre cuando crezca y vea lo que lgré. Espero que funcione todo de una manera positiva en la cancha, pero si no es así, no es el fin del mundo".
Murray tiene un momento para hablar de Amélie, con quien deportivamente ha recobrado estabilidad y estatus. "Amélie empezó conmigo en un momento difícil. Había caído fuera del top 10. Me había operado al final del año anterior y fue un duro camino de vuelta. Desde el N11 he pasado al N2 con ella. La profundidad a la hora de hablar de los partidos ha sido mayor que con otros entrenadores. Cuando se enfrentaba contra Venus y Serena Williams las ganó en diferentes formas -subir a la red, mayor variedad, más topspin-. Ella me ha animado a hacer eso y es algo que hice cuando era mucho más joven. Ella está comprometida y ha pasado mucho tiempo conmigo desde que es madre; la continuidad ayuda".

El jugador británico se detiene para reflexionar sobre una aseveración que le ha acompañado durante toda su carrera: tienes que ser más agresivo. "Una gran cantidad de comentaristas dicen que tengo que ser más agresivo. ¿Eso significa que golpee la bola más fuerte o jugar más cerca de la línea o hacer saque y volea? ¿Quiere decir que tengo que estar más cerca de la línea de fondo? Al más alto nivel no se puede simplemente decir: 'Sé agresivo.' Se necesita una estrategia adecuada. José Mourinho no enviaría a su equipo contra el Barcelona y decir: 'Sed más agresivos. Es mucho más complejo cuando juegas contra los mejores".
Sobre el dominio de Djokovic, Murray muestra cautela aunque sabe que el nivel del serbio es histórico. ¿Podrá superar a Federer? "Es duro. Hace unos años, todo el mundo pensó que lo lograría Nadal. Si Novak sigue yendo a la velocidad que va ahora terminará con alrededor de 23 Slams, pero cuidado. Mire Serena. En el Abierto de Estados Unidos estaba en semifinales y se consideró una certeza que lo ganaría. No sucedió. Igual que en Australia. Ganar más ayuda, pero cuando se está tratando de lograr algo que nunca se ha hecho antes, la presión se acumula. Novak tiene el potencial para hacerlo ... pero se hace más difícil. No hay garantías".

