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Djokovic no encuentra rival en su estreno en Dubái
Incontestable regreso de Novak Djokovic a las pistas con un triunfo tremendamente plácido ante Tommy Robredo por 6-1 y 6-2.
Novak Djokovic ha vuelto tras ganar el Abierto de Australia y lo ha hecho con una superioridad palmaria. Se ha impuesto en su estreno en Dubái al español Tommy Robredo por 6-1 y 6-2 en poco más de una hora de juego, desplegando un tenis brillante por momentos aunque aún mejorable, ya que cometió más errores de la cuenta. Robredo se vio desbordado desde el inicio, mostrando una forma muy distinta a la vista en anteriores choques ante el serbio.
Había mucha expectación por ver el regreso del indiscutible número uno del tenis mundial a las pistas tras ganar su quinto Abierto de Australia. Lo hacía además ante un rival que le había vencido en su último cara a cara, el gerundense Tommy Robredo. ¿Le afectaría la inactividad a Nole? Desde el principio, el serbio demostró que no. Se le notaba entonado, pegándole limpiamente a la bola a pesar de algunos fallos lógicos para ser el estreno en el torneo.
Los intercambios eran de color serbio desde el inicio del choque. Robredo no tenía argumentos en el fondo para contrarrestar el poderío desde el fondo del balcánico. Se atisbaba pronto que la lucha del español iba a estar en ganar algunos juegos, ni mucho menos en disputarle de tú a tú el partido a Djokovic.

El discípulo de Boris Becker hacía lo que quería y cuando quería. Había tiempo incluso para florituras, algunas que no tocaban pero que ponían salsa a un duelo muy desnivelado desde el comienzo. En media hora escasa el de Belgrado ponía un 6-1 en el luminoso de la central de Dubái que reflejaba la tremenda superioridad que estaba teniendo. Robredo, una sombra de lo que fue en aquel Cincinnati de 2014 cuando pudo con la raqueta de Djokovic. El arranque del segundo acto demostró el orgullo que se tiene Robredo. Se agarró lo que pudo a la pista, bregando como él sabe hacerlo ante las embestidas del serbio. Poco tiempo sirvió. Salvaba el primer saque pero no el segundo. Si el partido se alargaba era por algunos errores de Djokovic, que a veces buscaba demasiado. Pero movía al catalán a su antojo y con una insultante superioridad.
Novak se estaba tomando una justa pero dura venganza tras aquella derrota en Cincinnati. Robredo no conseguía encontrar ganadores, ni apenas mover al serbio. Las roturas caían una tras otra, los juegos al servicio, un puro trámite, solo había perdido 6 puntos al saque. Un juego de niños para el número uno del mundo que iniciaba su andadura en Dubái de la manera más tranquila y plácida posible ante un rival a priori mucho más peligroso.
El catalán maquillaba el resultado con un buen juego al servicio poniendo el 2-5 y poco más. Djokovic se encargaba de cerrar el trámite, el entrenamiento o la primera ronda si se quiere, con un inmaculado juego al saque, terminando con tan solo 7 puntos cedidos cuando él ponía la bola en juego. Absolutamente ridículo. Gran nivel de Novak pero sin oposición alguna ante un Robredo muy fuera de forma y ritmo. Próxima presa, Malek Jaziri. Veremos cuánto aguanta, Robredo, una hora escasa.