Toda la ventaja lograda en la jornada del sábado no se podía perder 24 horas después. Garbiñe Muguruza no quiso dejar espacio para la sorpresa e inclinó en 80 minutos a Jelena Jankovic (6-3, 6-4) en el tercer partido de la serie de Copa Federación que enfrentaba a Serbia y España por un puesto en los playoffs de ascenso al Grupo Mundial. El equipo de Conchita Martínez cierra así un gran fin de semana en Kraljevo (3-0) y se asegura tener una nueva oportunidad en primavera para regresar a la élite de la competición.
El encuentro empezó con muchas dudas por parte de ambas jugadoras, provocadas por la presión que tenía Muguruza de cerrar una eliminatoria aparentemente sin complicaciones y la que tenía Jankovic de mantener a Serbia con posibilidades de triunfo pese a las dificultades de la situación. La española tuvo que lidiar con varias bolas de ruptura al comienzo de la cita, sufriendo desde el servicio pero ganando mucha confianza en cada obstáculo superado. Con mucha más franqueza de revés que con su derecha, Garbiñe fue construyendo su hoja de ruta sobre la pista y ahogando lentamente los chispazos que la serbia disparaba con su raqueta.
Duele decir esto tan abiertamente pero, Jelena Jankovic ya no es lo que era. Denota todavía lo gran jugadora que fue hace unos años pero a la vez, también representa la impotencia de una tenista que ya no alcanza para aguantar las embestidas de la nueva generación. Y mucho más si enfrente se encuentra la número cinco del mundo martilleándote a golpes ganadores. Meditando en la adversidad y arriesgando cuando se daba la oportunidad, Muguruza amarró con mucha maestría el primer parcial por 6-3 con un break que le servía para empezar con buen pie este tercer asalto de la eliminatoria.

Pese a no contar con los 22 años de su rival, si algo estaba claro es que Jankovic no se iba a rendir tan fácilmente. En su salida al segundo set, lo primero que hizo fue morder el saque de su oponente y enviarle un mensaje de alarma: “La guerra todavía no ha terminado”. Esta advertencia lo captó en seguida Garbiñe que, subiendo las revoluciones tras los acontecimientos, recuperaba la igualdad a un marcador que cada vez tenía más a su favor. Y al final, donde más tendría que prevalecer la experiencia de una, terminó imponiéndose la ambición de la otra. Superbreak con 4-4 a favor de la española que más tarde cerraría para matar el partido y la elimiantoria.
España cumple así con un cruce que a priori era muy peligroso, sobre todo por jugar fuera de casa, pero que se ha resuelto de la mejor manera posible, con tres triunfos cargados de jerarquía y grandes sensaciones tanto en la raqueta de Garbiñe Muguruza como en la de Carla Suárez. Ahora falta esperar rival para la próxima eliminatoria de abril y soñar con que Conchita Martínez siga pudiendo contar con dos estas dos top-10 de nuevo.

