Andy Murray ya se encuentra en cuartos de final del Open de Australia, tras doblegar al número 1 australiano, Bernard Tomic. No ha sido sencillo para el escocés manejar todo lo que ha ocurrido en los últimos días, cuando Nigel Sears, suegro de Andy y entrenador de Ana Ivanovic, se desplomó y tuvo que ser llevado de inmediato al hospital. Por ello, y a pesar de que el marcador se decidió en tres mangas, Andy tuvo que trabajar lo suyo sobre la Rod Laver Arena.
"No creo que fuera tan sencillo, fue un partido complicado. Bernard me rompió el servicio en cada uno de los tres sets; hubo bastantes alternativas durante todo el choque. Creo que en el tercer set él jugó mejor. Comenzó a tener más oportunidades, sobre todo al final. Por suerte falló un par de golpes de derecha fáciles en el tie break, y eso me ayudó a cerrar el encuentro".

Preguntado por la rapidez y condiciones de la Rod Laver Arena con respecto al resto de pistas, Andy dejó algunas reflexiones interesantes sobre cierto patrón táctico que desde su punto de vista se está aplicando en los últimos tiempos. "La pista es bastante rápida, pero lo que cambia es el estadio; tiene como una especie de cuesta abajo. Desde el final, por donde entras a la cancha, empieza como un desnivel y siempre tienes viento a favor. Es un poco más fácil para jugar desde allí".
"Por contra, siempre sientes como que has de defender un poco más cuando estás en el otro lado. Y no es una pista lenta como se piensa. Creo que si sirves bien y cerca de las líneas, se obtienen puntos gratis. Un montón de jugadores están terminando muchos puntos en la red. Por ejemplo, Raonic está jugando en la red mucho. Federer obviamente. Creo que incluso hoy Tomic y yo subimos más de lo habitual".

Para Murray no fue sencillo convivir con lo que le pasó a su suegro, Nigel Sears. "Sí, han sido un poco duros estos días. Desde luego, no era sencillo. Contento de que él está ya en casa y puede estar de regreso con su familia. Todo el mundo está muy feliz de que Nigel esté bien. Para ser honesto cuando me desperté me sentí bastante agotado, muy cansado. A medida que el día avanzó empecé a enfocar un poco mejor todo. Luego, en la pista, tuve emociones disintias a las de otros días normales. Me hablaba a mí mismo después de cada punto, lo cual no es lo ideal. Te resta una gran cantidad de energía".

