No, el sábado tampoco vi el partido entre Rafael Nadal y Novak Djokovic en la final de Doha. Ya lo comenté hace tiempo, en los últimos tiempos la superioridad del serbio es tan grande respecto al resto que según qué partidos ya uno puede predecir lo que va a ocurrir y por lo visto durante la semana pasada, había indicios de que Nadal no sería capaz de hacerle más de cuatro juegos por set a Nole. Y así fue. Le leí al comentarista de Canal+, José Antonio Mielgo, un tuit que decía que Djokovic se había convertido en el Nadal del propio Nadal cuando éste se enfrentaba siempre a Roger Federer, y es que no le falta nada de razón.
Nadal no es Nadal contra Nole igual que Federer no era Federer ante Rafa. El juego del balear no le hace daño al serbio
— Jose Antonio Mielgo (@JAMielgo) January 9, 2016
Hubo un día en el que Rafa era muy superior a Novak. Aunque en algún que otro partido suelto el de Belgrado conseguía derrotar a Rafa, el balear mostraba su superioridad frente a él en la mayoría de ocasiones, sobre todo cuando se enfrentaban en tierra batida. El juego de Nadal le hacía muchísimo daño. Con su particular drive liftado al revés de su oponente, Nadal iba minando poco a poco la moral de Nole, como aquél que con un martillo comienza a golpear una pared de ladrillos que con el paso de los minutos y sufriendo cada vez más las embestidas y los impactos, empieza a resquebrajarse hasta que inevitablemente termina por caerse al suelo. Lo que ocurre es que el serbio trabajó de manera especial para defenderse ante este específico ataque, creando una estrategia para defenderse y poder batirle mientras que Rafa se quedó anclado en ese tipo de juego que ya se ha demostrado que ha quedado obsoleto cuando se enfrenta a Novak.
"Nadal no es Nadal contra Djokovic, al igual que Federer no era Federer ante Rafa", dice Mielgo. A mi parecer, lo ha clavado. Yo diría que Nadal, cuando está al 100%, su estilo de juego haría daño a la mayoría de jugadores del circuito pero cuando encara a Djokovic, la cosa cambia. El serbio hace - bastantes- años que le cogió "el truco" al tipo de tenis de Nadal. Cuando más visible se hizo esto fue en la final de Madrid en mayo de 2011. Rafa le tiraba drives liftados de manera envenenada al revés del serbio, un golpe que siempre le había funcionado, que siempre había hecho sangre a su rivales, pero aquél día, la pelota volvía con una potencia, un ángulo y una velocidad desmesurada. Novak le pilló la técnica a Rafa. Fue el principio del cambio.
Hace ya varios duelos de Nadal contra Djokovic que me acuerdo de Federer ante Nadal. Casi como decía la canción : -- No es tenis. es obsesión
— Jose Antonio Mielgo (@JAMielgo) January 9, 2016
Las cosas se dieron la vuelta. Djokovic fue entonces el que empezó a dominar a Nadal y el H2H, que estaba muy desnivelado entonces a favor de Rafa, comenzó a igualarse hasta el punto que el serbio ha sobrepasado al fin al español este pasado fin de semana (24-23) tras varios años sumando victorias una tras otra.
El serbio ha incluido varios cambios en su juego a la hora de afrontar un partido ante rivales como Nadal. Varios de ellos, en mi opinión, producidos desde la llegada de Boris Becker a su equipo. A Novak no se le ve perdiendo pista. Intenta estar siempre lo más cerca que puede de la línea de fondo. Si consigue incluso estar montado sobre ella, mucho mejor. Aunque le venga una bola profunda y liftada, el número 1 del mundo no se echa para atrás, la devuelve intentando que sea lo más profundo posible (esto es trabajo de entrenamiento 100%) y cuando no le vuelve una pelota profunda sólo tiene en su mente una cosa: "Atacar, atacar y atacar". Así, suele ser siempre él quien domine. Él siempre lleva la iniciativa de todo.
Rafa, como decía antes, se ha quedado anclado en su patrón de juego de siempre. Sí, es el que tantos éxitos le ha dado, pero los rivales te estudian y te analizan; las pistas, las raquetas y las pelotas cambian y no te queda otra que adaptarte. Adaptarse o morir, que decía Darwin en su teoría de la evolución. Viendo que Novak le comía la tostada, él y su equipo introdujeron algún que otro cambio, intentando que Rafa jugase más adelante, más al ataque, con pruebas evidentes de que el experimento no ha surtido efecto. Bien porque los planteamientos iniciales sean incorrectos o porque no se hayan ejecutado de la manera adecuada sobre la pista. Nadal intenta ser ofensivo pero quizá por defecto tiende a irse hacia atrás en cuanto le llega una bola profunda con potencia y es entonces cuando sólo le queda correr de lado a lado de la pista intentando encontrar el fallo del rival o una pelota que le permita recuperar el dominio del punto.
Yo no soy absolutamente nadie como para dar consejos ni pretendo que nadie del equipo de Rafa lea esto y se lleguen a plantear cosas, pero como analista echo un ojo a los últimos 10 enfrentamientos entre los dos tenistas y observo algo que resulta evidente y que no hace falta ser el más listo ni el más entendido para verlo. En los últimos 10 partidos, Nadal sólo ha conseguido vencer en uno, la final de Roland Garros 2014, y de 24 sets jugados únicamente se ha llevado 4. Si descontamos esos 3 de París, nos queda que de 9 encuentros, el balear sólo le ha podido robar un set a Novak. ¡Sólo uno! La diferencia entre ambos es abismal. Tanto que no me entra en la cabeza que Rafa siga sin incluir a personas que le ayuden a superar este escollo que por cada semana que pasa se hace más grande.

Becker ha acabado de perfeccionar un tenista que tenía carencias y que hoy en día es casi invencible. Federer intentó rearmarse ante esto y contrató a Edberg, uno de los grandes rivales que tuvo el alemán en su carrera. Desde mi punto de vista, el trabajo del sueco se notó y aunque el serbio ha seguido siendo superior a Roger estos últimos tiempos, sin Stefan, Federer no hubiera podido derrotar ni una sola vez a Djokovic. Mientras, Rafa sigue sin incluir a otra persona que complemente a su tío Toni y traiga nuevas visiones e ideas a su juego y pienso que mientras siga sin hacerlo, continuará teniendo el mismo resultado cada vez que se enfrente contra él.
Djokovic ya es el Nadal de Nadal cuando éste se enfrentaba a Federer. Rafa debe saber que incluso Roger estuvo abierto a cambios y gracias a ellos un día supo y pudo derrotarle también ahí donde él era el mejor, jugando sobre tierra batida. En su mano está el adaptarse a este desafío que le ha presentado la vida. Porque ya lo dijo Darwin: “Las especies que sobreviven no son las más fuertes, ni las más rápidas, ni las más inteligentes; sino aquellas que se adaptan mejor al cambio".

