La noticia saltaba anoche de madrugada. Roger Federer comunicaba al mundo que su relación con Stefan Edberg había finalizado después de dos años y que su lugar lo ocupará el croata Ivan Ljubicic. Una auténtica sorpresa ya que nadie se imaginaba que el suizo pudiera separar su camino del de Edberg y mucho menos que pudiera contratar a alguien como Ljubicic.
Son muchos los que se preguntan qué puede aportar un entrenador como él que apenas logró resultados importantes como jugador (1 título de Master 1000 y unas semifinales de Roland Garros son sus mayores logros) a alguien como Roger Federer, un tenista que aspira a absolutamente todo y uno de los mejores jugadores de la historia de este deporte.

Lo primero que hay que decir es que no haber tenido éxitos significativos no supone absolutamente nada. Existen grandes entrenadores que no llegaron a ser ni top 10 en su época y son grandes conocedores del juego y lo transmiten de la manera en la que debe hacerse. Porque lo más importante que debe hacer un entrenador es comunicar su conocimiento de la manera en la que un jugador en concreto necesita, y Ljubicic es un muy buen comunicador y un gran tipo que Federer conoce muy bien ya que el croata es amigo de Severin, el entrenador de toda la vida de Roger, desde hace mucho tiempo.
Ivan estaba entrenando a Milos Raonic desde hace dos años y medio y con él, el canadiense ha dado un gran paso en su tenis siendo semifinalista de Grand Slam y alcanzando el cuarto lugar en el ranking ATP. Lo que hizo Ljubicic al comenzar a trabajar junto a Milos fue analizar su juego y potenciar aquello en lo que era bueno y no hacía. Básicamente, trabajó su servicio y su derecha y a partir de ahí, construir su esquema de juego. En el último año también trabajó el aspecto mental con la ayuda de un psicólogo. Ayudó a Milos a calmarse y era habitual verle en los intercambios con los ojos cerrados haciendo como que tocaba el piano moviendo los dedos en sus rodillas pulsando teclas imaginarias. Descubrió que la meditación ayudaba al canadiense.

No sabemos si Federer está buscando potenciar el aspecto mental y conseguir algo parecido a lo que Djokovic ha hecho junto a Becker. Desde luego, una de las cosas a mejorar por parte de Roger en los partidos ante Novak en estos últimos dos años ha sido cómo afrontar las bolas de break, bien a favor o en contra. Desde fuera, siempre que llegaba una pelota de rotura ante el serbio se podía ver a un Federer extremadamente tensionado y no jugando esos puntos de la manera en la que él suele jugarlos. Jugaba casi como con una losa mental a sabiendas de lo fuerte de cabeza que es Nole y por ahí, quizá, Ljubicic pueda ayudar al suizo a recomponer la estabilidad mental que le haga falta para hacerse con ese tipo de puntos, que tanta falta le ha hecho como en la pasada final del US Open donde sólo pudo conseguir 4 de 23 break points.
Algo que también puede aportar Ivan es cercanía, tranquilidad. Ser Roger Federer no es nada sencillo y durante los torneos, la agenda del de Basilea es una auténtica locura. Viajar con su familia le hace tener que estar pendiente de ellos varias horas del día, así como tener que entrenar, acudir a compromisos con patrocinadores, entrevistas, preparación de partidos, ir al gimnasio... A la hora de hablar con su entrenador, Roger necesita alguien de su confianza que sepa ayudarle a desconectar de todo el estrés que supone ser una leyenda como él y centrarse en su tenis. Ljubicic es un tipo conocido por él y amigo de Luthi por lo que no incluye en su equipo a alguien desconocido. Del croata cuentan los que le conocen que es muy afable, simpático y simpático y alguien que sabe perfectamente lo que es luchar para conseguir cosas en la vida ya que tuvo que escapar de la guerra en su país para poder sobrevivir siendo tan sólo un niño.

Edberg ha sido uno de los grandes jugadores ofensivos y voleadores de la Era Open y eso es algo que ha sabido transmitir a la perfección a Federer durante estos dos años. Esa parte la tiene perfectamente aprendida y Ljubicic no tendrá que trabajar esto con él. El croata fue un grandísimo sacador y mejoró mucho a Raonic en este aspecto por lo que también es posible que Ivan trabaje en mejorar todavía un poco más el saque del suizo. Lo que es seguro que aportará una nueva perspectiva al juego de Federer desde su punto de vista. Ahora hay que ver cómo se encaja todo dentro del conjunto.
Estas son las cosas que Ljubo, tal y como le conocen en el trato cercano, puede aportar a Roger. Ahora, una cosa es saber hacer todo eso y otra muy diferente saber comunicárselo a tu jugador. Puedes ser perfecto para un tenista, pero equivocado para otro. Si la dupla Ljubicic-Federer funcionará, tan sólo el tiempo lo determinará.

